La radiación cósmica de fondo es la energía remanente del Big Bang que
dio origen al universo. La predicción teórica de esta radiación fue realizada
por el físico ruso George Gamow y dos colegas suyos Robert C. Herman y Ralph A. Alpher en 1946.
La radiación cósmica de fondo fue detectada por primera vez por los radioastrónomos
Arno Penzias y Robert Wilson en 1964.
Es interesante anotar que ya existía evidencia de la RCF 30 años antes del experimento de Penzias y Wilson.
Walter Adams y Andrew McKellar habían observado las líneas de emisión resultantes de la excitación
producida por la RCF en radical CN que se encuentra en el medio interestelar. Los autores Helge
Kragh y Steven Weinberg explican el retardo en el descubrimiento de la RCF resaltando el hecho de que por
esos años la cosmología no era tomada en serio. De hecho, los científicos que marginalmente tocaban el
tema adoptaban el modelo del Big Bang o el modelo rival cuasi-estacionario guiados no por resultados
empíricos sino por inclinación filosófica.
La estructura detectada por COBE da apoyo a la teoría cosmológica del
Big Bang ya qué según ésta, las galaxias se formaron a
muy temprana edad dejando una huella en la radiación (que corresponden
a las anisotropías detectadas por el COBE).
El satélite COBE de la NASA detectó anisotropías (o pequeñas desviaciones de la
temperatura con respecto al valor promedio) en la radiación cósmica de fondo
en 1992. En la gráfica aparece la temperatura de la radiación cósmica de
fondo representada por colores (caliente = rojo, frío = azul).
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