2.1 El contexto social y las actitudes que genera
Para entender bien la situación actual del inglés en Puerto Rico tenemos
que reconocer las raíces históricas del problema. El inglés fue impuesto aquí
como parte de un plan abiertamente dedicado a la creación de un territorio leal a los intereses estadounidenses (Osuna 1949,
Negrón de Montilla 1970, Meyn 1983, Algren de Gutiérrez 1987). Los pronunciamientos
de los oficiales norteamericanos a principios de siglo nos indican claramente que el inglés fue usado como una herramienta
de genocidio cultural. Se implantó primero como medio de instrucción en una serie
de políticas educativas mal pensadas y mal ejecutadas, pero el pueblo puertorriqueño se rebeló repetidas veces hasta que por
fin en el 1949 se instituyó el español como el medio de instrucción y el inglés
como asignatura mandataria para todos los niveles.
A la vez que el pueblo puertorriqueño resiste la imposición del inglés, se desarrollan unas actitudes muy favorables
hacia el idioma debido a su poder económico y político. Desde el comienzo, el
inglés se presenta como la única llave de la puerta de la prosperidad y la modernidad.
Llegó en los labios de los gerentes de las grandes empresas que industrializaron a la isla y en las bocas de las grandes estrellas de la televisión y de Hollywood, y por eso, el inglés representa una fuerza económica y cultural innegable. Además como el inglés se asocia con E.E.U.U. y ciertos
beneficios que provienen de la metrópoli, la cuestión del idioma se enreda con
la cuestión del estatus político indeterminado de la isla, lo cual intensifica la ambivalencia que siente el pueblo respecto
al aprendizaje del inglés.
Otro aspecto del contexto social es la distribución del inglés entre los distintos sectores de la población. Desde la llegada de las fuerzas norteamericanas, el inglés se ha cultivado mayormente entre las clases
sociales más favorecidas. Los individuos más competentes en el inglés tienden a ser los miembros de las profesiones, la academia
y el militar. Su movilidad y poder
social están estrechamente ligadas a su dominio del inglés, y por lo general estos sectores han abandonado el sistema de educación
pública en favor de las escuelas privadas donde se enseña por medio del inglés
o donde el inglés es una prioridad curricular. Como resultado, el inglés está asociado en las mentes del pueblo puertorriqueño
con las clases privilegiadas.
2.2 La motivación para aprender el inglés
Los hablantes normalmente se motivan a aprender un idioma por razones
instrumentales o integradoras (Lambert and Gardner 1972). La motivación instrumental
existe cuando el segundo idioma provee oportunidades económicas al hablante o le permite hacer algo que antes no podía hacer
(e.g. viajar). La motivación integradora surge cuando el hablante desea
integrarse al grupo o a la cultura que representa el idioma. Para la inmensa
mayoría de los puertorriqueños, la motivación para aprender el inglés es instrumental.
En lo adelante, me referiré
a dos investigaciones bastante modestas que realicé entre los estudiantes de inglés de segundo año en la Facultad de Humanidades
de la U.P.R. en Río Piedras. El primer estudio se llevó a cabo en 1987 y consistió
en la administración de un cuestionario de 21 incisos a un grupo mixto de 50 estudiantes que se encontraban en tres clases de inglés conversacional (niveles 1,
2 y 4) y en una clase subgraduada de lingüística. Una segunda encuesta más detallada
realizada en 1988 estaba compuesta de 40 preguntas y se administró a 154 estudiantes del nivel más bajo de nuestras clases conversacionales. El propósito de ambas investigaciones era de palpar los sentimientos de los estudiantes respecto al inglés
y de documentar su historial lingüístico.
En la encuesta del 1987, la última pregunta del cuestionario leía como
sigue: "¿Consideras que el inglés será útil para ti en el futuro?" El 98% dijo
que sí. Escuchen dos respuestas típicas:
"Sí, porque hay más oportunidades de empleo. (11)
"El inglés es un idioma universal. Si estás
buscando un buen empleo, si estás viajando, tienes
que saber el inglés. El inglés es una necesidad
primordial." (16)
Podemos observar que estas respuestas reflejan una motivación instrumental hacia el inglés. Los estudiantes no dijeron que querían ser como los norteamericanos, ni gozar la literatura
inglesa, ni incorporar el pensamiento anglosajón en su ideología personal. Simplemente querían mejorar las condiciones materiales
de su vida.
En la encuesta del 1988, de
nuevo el 98% opinó que el inglés era vital. El 72% indicó que necesitaba el inglés para conseguir empleos o para su desarrollo
profesional. El 9% se refirió a la importancia económica y política del inglés
en el mundo actual. El 8% mencionó la posibilidad de irse a EEUU para estudiar o trabajar.
Es decir que 89% dio razones instrumentales por las cuales aprender el inglés.
Solamente 5% indicó que quería aprender el inglés para poder socializar
con los norteamericanos, la cual sería una motivación integradora.
María López Laguerre (1989:18) descubrió el mismo patrón entre los maestros
de escuela superior en la zona metropolitana de San Juan.: "Los maestros no ven al inglés como un instrumento para buscar
solidaridad con la cultura norteamericana, sino más bien como un instrumento utilitario" .
2.3 Las características personales de los hablantes
Se sabe relativamente
poco respecto a las características de las personas que hablan inglés en Puerto Rico y menos acerca de las personas que tienen
fuertes deseos de aprenderlo. Sabemos que el porcentaje de personas que pueden
utilizar el inglés aumenta anualmente. En el 1910, solamente 3.2% de la población
dijo que hablaba inglés. Para el 1970 la cifra sube a 42.5%, y en 1980 alcanzó
50% de la población. No tuve acceso a las estadísticas del censo del 1990, pero me imagino que la cantidad que pretende hablar
inglés ha subido de nuevo. Desafortunadamente el Censo no refleja el grado de
competencia que posee la ciudadanía en ese idioma.
Para nuestros estudiantes en la UPR existe más información y podemos preparar
un perfil general. Aquí me baso en una investigación que informó el Decanato
de Estudiantes en octubre del 1987 sobre los estudiantes admitidos a la UPR de Río Piedras entre 1980 y 1985, y también de
nuevo en mis dos encuestas.
La edad modal de los estudiantes admitidos a la UPR es de 18 años aún
cuando existen estudiantes de todas las edades. Es interesante observar que la edad modal de los estudiantes en nuestros cursos
de inglés de segundo año es de 21 años. Esto se debe al hecho de que muchos estudiantes
posponen su segundo año de inglés hasta el tercer, cuarto o quinto año en la universidad.
Con miras al sexo, 78% de los estudiantes son mujeres. El desbalance entre
los sexos en la universidad puede tener serias implicaciones lingüísticas y sociales ya que son las mujeres las que se están
desarrollando académicamente para entrar en las profesiones y es precisamente dentro de las profesiones donde más inglés se
utiliza. El patrón tradicional de la mujer encerrada en su casa, aislada de las fuerzas lingüísticas del mercado, se está abandonando.
La mayoría de nuestros estudiantes son residentes del área metropolitana
de San Juan. Se podría formular una hipótesis de que reciben más influencia del inglés que los estudiantes en las zonas del
interior del país, pero esto se tendría que estudiar a fondo. También como el cable TV tiene su mayor extensión en la zona
metropolitana, podría existir una relación entre el lugar de residencia y la exposición al inglés.
Aproximadamente el 19% del
estudiantado tiene un ingreso familiar anual de $20,000 o más. Una cuarta parte
tiene ingresos familiares anuales menores de $5,000. Se ha hallado una relación directa entre el ingreso mediano y el índice
general. A mayor ingreso mediano familiar, mayor el índice de los estudiantes
admitidos procedentes de escuela superior. Algo que se podría investigar es sí existe la misma relación entre el ingreso y
el dominio del inglés.
Un 57% de los estudiantes procede de la escuela pública, pero una proporción más grande de los estudiantes de las escuelas privadas que solicitan entrada
a la UPR es aceptada. Es decir que las escuelas privadas tienen mayor éxito en
preparar a candidatos para la UPR. De nuevo podríamos suponer que estos estudiantes
han recibido un entrenamiento superior en el inglés, pero se tendría que verificar.
Cuando llega el estudiante
a la U.P.R. ha pasado por 12 años de inglés compulsorio en la escuelas elementales, intermedias y superiores del país. Desde el primer grado ha estado expuesto al inglés en forma oral y después del segundo
grado, en forma escrita también. Si ha tenido la suerte de recibir su instrucción
de un maestro que domina bien el idioma, lo utiliza constantemente en el salón y le obliga al estudiante a hacer lo mismo,
luego tiende a tener unas destrezas bastante desarrolladas. Esto se observa principalmente entre los graduados de escuelas privadas donde el inglés era o el medio de instrucción o una prioridad dentro del currículo,
pero hay casos de estudiantes muy capaces en el inglés que son totalmente productos del sistema público. Entre este grupo se encuentran también los hijos de soldados criados en bases militares y los hijos de
puertorriqueños regresados de E.E.U.U.
El caso más común es el del estudiante que informa que en su escuela se daba la clase de inglés en español y
que nunca le parecía muy importante hacer el esfuerzo para aprender más de lo mínimo necesario para pasar el curso. Entre
este grupo se encuentran muchos estudiantes que han asistido a las escuelas públicas exclusivamente y que provienen de familias
de recursos limitados. También encontramos estudiantes con problemas de aprendizaje que acrecen en las clases de inglés. Nunca
han podido aprender el inglés y además tienen problemas significativos en sus
otras asignaturas. Necesitamos identificar a estos individuos para proveerles unos servicios especiales.
De la influencia de la personalidad del estudiante sobre el aprendizaje
del inglés, a mi conocer no se han hecho estudios empíricos. En general, el estudiante
más atrevido y menos tímido tiende a expresarse más en la clase de inglés, pero no necesariamente resulta ser más competente
en términos de las estructuras lingüísticas y su uso apropiado.
Con miras a las capacidades de los estudiantes en el inglés, las pruebas
del College Board revelan que más del 50% de los estudiantes matriculados en los cursos de Inglés de primer año en Estudios
Generales tienen serias deficiencias en ese idioma. (Farré y Salvanitis 1991). Como
coordinadora de las clases de inglés conversacional en Humanidades, les puedo informar que aproximadamente 40% de los estudiantes no tiene las competencias lingüísticas necesarias para poder matricularse en un curso
de literatura, lingüística o comunicaciones en inglés, y por ende pasan a las clases de inglés conversacional.
De sus capacidades académicas en general, no puedo hablar, pero es algo
que se debe investigar a través de la Oficina del Registrador para ver si existe una relación entre el aprovechamiento académico
en las materias en español y en inglés.
La última característica personal, la de los conocimientos previos, también
es difícil de determinar y está íntimamente ligada a las oportunidades para el aprendizaje. Por esa razón, las consideraré
juntas.
2.4 Las oportunidades para aprender el inglés
La Isla goza de ciertas oportunidades únicas para aprender el inglés.
Se encuentran grupos de norteamericanos residentes en Puerto Rico por muchos
años y comunidades donde predominan los puertorriqueños regresados de EEUU. También
(a pesar de la reciente legislación que estableció el español como el único idioma oficial) está la omnipresencia del inglés
en los rótulos comerciales, los nombres de productos norteamericanos que inundan el mercado puertorriqueño, las instrucciones
para los extintores de fuego, los programas de televisión en inglés, el cable TV, el
San Juan Star, las películas norteamericanas, el Tribunal de EEUU en Puerto
Rico, los hoteles y los restaurantes en las zonas turísticas, etc. El inglés
es un requisito en la educación desde el primer grado hasta la universidad, y además existen un sinnúmero de instituciones
comerciales dedicadas a la enseñanza del inglés. Tampoco nos podemos olvidar
de la realidad de la migración puertorriqueña entre EEUU y la isla. Cada año
circulan miles de compatriotas entre ambos sitios. Sería difícil encontrar a
un puertorriqueño que no tenga parientes en EEUU.
Y no son pocos los boricuas que viajan a EEUU de vacaciones. Al parecer, el puertorriqueño monolingüe motivado cuenta
con muchísimas instancias para adquirir el inglés como su segundo idioma.
Pero en realidad, para muchos el inglés sigue siendo una lengua extranjera
que se utiliza cuando no hay otro remedio. Aún cuando existen las oportunidades
antes mencionadas, pocos se aprovechan de ellas para mejorar sus habilidades en inglés. Ven los programas de televisión en
español exclusivamente. Leen los subtítulos en el cine en vez de prestarle atención al idioma hablado por los actores. Pronuncian los nombres de las empresas y los productos norteamericanos como si fueran
en español. No leen el San Juan Star ni escuchan la radio en inglés, con
la excepción de la música rock, el "rap" y el reggae. En las escuelas ya sabemos que el inglés no suele ser la asignatura
favorita de la gran mayoría de los estudiantes, y muchos se encuentran obligados
más tarde en la vida a regresar a estudiar el idioma para avanzar en sus oficios y profesiones.
En mi encuesta de 1987, solamente 10%
del estudiantado indicó que había vivido en E.E.U.U. Con miras a su adquisición del inglés, 83% indicó que había logrado
sus destrezas en las escuelas de Puerto Rico. Los pocos estudiantes que vivieron
en E.E.U.U. señalaron el hogar, la escuela y la comunidad como fuerzas operativas en su adquisición del inglés. Unos cuantos de los criados en la isla mencionaron la televisión, las visitas a E.E.U.U., y los libros
en inglés como influencias significativas.
En esta misma encuesta los estudiantes caracterizaron sus experiencias
en el salón de clase de inglés antes de llegar a la U.P.R. de la siguiente manera: 56%
aseveró que había tenido experiencias negativas; 25% señaló unas experiencias
mixtas; solamente 19% consideró que sus experiencias habían sido positivas. Repito: 56% negativas, 25% mixtas, 19% positivas. Escuchen de nuevo algunas respuestas típicas:
"No me gustó mucho porque la clase de inglés se dio en español. ¿Qué se va a aprender si la clase de inglés
es en español?" (4)
"Diría desastrosa. Sé que podría ser mejor en el inglés si hubiera recibido
mejor preparación en la escuela pública." (28)
"Las clases de inglés en las escuelas superiores son buenas en la escritura
pero en el hablar son pobres o incompletas." (55)
"En mis clases de inglés en el nivel elemental, intermedio y superior, los maestros enseñaban
solamente la gramática, y la expresión oral nunca ocurrió porque no daban ningunas oportunidades. Por esta razón, no hablo un inglés perfecto." (80)
Y un último comentario trágico:
"Han sido desilusionantes. Me ha dado cuenta
de que en realidad no he aprendido nada en tantos años de estudio. En ocasiones
me he sentido desesperado al no poder realizar un trabajo o una conversación por mi falta de conocimiento del idioma." (73)
En la encuesta del 1988, que se limitó a los estudiantes del nivel más
bajo, se vio otro patrón. Cuando describieron sus experiencias pre‑universitarias
en la clase de inglés, la mayoría (59%) informó que había tenido experiencias tanto positivas como negativas. Un estudiante explica
Hubo clases aburridas debido a que el maestro sólo se limitó a libros. En cambio otras fueron amenas porque se hicieron actividades escolares, saliéndose de los
libros. (27)
Casi una cuarta parte (23%) consideró que sus experiencias habían sido mayormente positivas:
Creo que obtuve buenas bases y que aprendí mucho. Además
que aprendí a amar el idioma y comprender su importancia; porque conté con grandes
maestros que nos motivaban a ello. (25)
Finalmente, 18% caracterizó sus experiencias en la clase de
inglés como malas:
Tuve problemas en el aprendizaje porque la enseñanza en la escuela superior es demasiado
pésima. El idioma que hablaban en el salón era más español que inglés. (8)
Vemos luego que las opiniones de los dos grupos varían, pero hay un acuerdo
en términos de la cantidad que evalúa sus experiencias con el inglés como positivas.
Solamente una quinta parte (entre 18‑23%) de los dos grupos considera que sus experiencias han sido positivas,
una verdadera condena de la enseñanza del inglés en las escuelas del país.
Para ver si la situación se mejora cuando llegan los estudiantes a la
UPR, al grupo de estudiantes de Nivel l se le pidió su opinión sobre las clases
de inglés de primer año. Aquí se nota un cambio favorable: 53% categorizó
las clases como buenas y 10% dijo que eran regulares. Solamente 13% creyó que eran malas; 11% eligió no contestar.
3.0 Las necesidades de los estudiantes en inglés
Típicamente las competencias
lingüísticas se dividen en cuatro áreas: la comprensión auditiva, la producción
del habla, la lectura y la escritura. Además están las destrezas de la gramática, la pronunciación y la ortografía. Dependiendo
del acercamiento teórico que se utilice, se hace hincapié en distintos aspectos del idioma. Por ejemplo, el acercamiento
audiolingüe (que estaba muy de moda durante los años '60 y '70 y que se sigue utilizando en muchos lugares del mundo)
enfatiza la comprensión auditiva y la pronunciación, las cuales se desarrollan a través de la repetición y la memorización
de diálogos y ejercicios. En contraste, el método de gramática y traducción
(que era muy común en las clases de latín y griego del siglo pasado) se enfoca exclusivamente en el idioma escrito.
Actualmente el acercamiento comunicativo representa la nueva onda
en el mundo de la enseñanza del inglés como segundo idioma (Terrell 1977, Krashen 1981, Dulay, Burt, and Krashen 1982, Krashen
and Terrell 1983). Este acercamiento (que también se llama funcional)
se basa en los más recientes hallazgos de la sociolingüística con respecto a las funciones comunicativas del discurso. En vez de concentrarse en las estructuras gramaticales, el maestro intenta desarrollar
todas las destrezas por medio de la comunicación natural. El aprendiz adquiere su competencia en el idioma al usarlo en situaciones
casi‑naturales.
Aún cuando no soy aficionada ciega de ningún acercamiento teórico dentro
de la enseñanza del inglés como segundo idioma, he utilizado con buenos resultados muchas de las técnicas del acercamiento comunicativo en el salón de clase. Quisiera
verlas extendidas a todas las clases de inglés en la UPR. Gran parte de mi apoyo
de este acercamiento se basa en los deseos que me han articulado mis estudiantes. En
ambas investigaciones que realicé y en todas las conversaciones que he tenido con los estudiantes, han demandado más oportunidades para hablar, más conversación y más comunicación verdadera. También han señalado el desarrollo de un léxico funcional como una de sus mayores limitaciones.
Cuando se les pidió que se evaluaran
como "buenos," "regulares," o "pobres" en los diferentes componentes de la competencia lingüística, los estudiantes en las dos encuestas se dieron la mejor evaluación en la lectura y la comprensión,
después la escritura y al final, la expresión oral. Esto coincide con los hallazgos de la Universidad Interamericana (1981)
donde la destreza menos desarrollada resultó ser la expresión oral, seguida por la escritura.
También coincide con los hallazgos de López Laguerre (1989: 179) cuando ésta observó,
entre los maestros de escuela superior, que la mayor dificultad se encontraba en la expresión oral, seguida por las
destrezas de escribir, entender y leer (en ese orden).
No nos debe extrañar que se desarrolle la comprensión auditiva antes que
la expresión oral o la lectura antes que la escritura. Se espera dentro de una
situación de aprendizaje de un idioma extranjero que se aprendan las destrezas receptivas antes que las productivas. Sin embargo, nos debe preocupar el hecho de que nuestros estudiantes hayan aprendido
a leer sin poder hablar.
La expresión oral es clave para la interacción social, y la situación
particular de Puerto Rico nos indica que muchos de nuestros estudiantes van a necesitar hablar el inglés en algún momento
en el futuro. Su mudez es el resultado de años de llenar cuadernos de gramática
y de copiar oraciones en inglés de la pizarra sin tener que comunicarse oralmente en el salón de clase. Y no es cosa del pasado. He tenido a varios maestros de inglés
como estudiantes graduados en lingüística y me confiesan que el problema más severo que tienen es que los estudiantes no hablan
en inglés. Como resultado, los maestros a veces se frustran y empiezan a dar
la clase en español y ahí sigue el ciclo vicioso.
4.0 ¿Cómo se puede mejorar la enseñanza del inglés en la UPR?
Me interesaba muchísimo saber qué harían los estudiantes si tuvieran el
poder de cambiar la forma en que nosotros les enseñamos el inglés. Los estudiantes
que participaron en la encuesta del 1987 observaron toda una serie de asuntos que requieren mejoramiento. El 32% señaló que los métodos pedagógicos necesitaban reforma.
El 23% pidió un cambio en el requisito para la graduación (algunos querían más inglés, otros, menos). Los estudiantes también indicaron un deseo de ver a los profesores
más involucrados en la enseñanza, recomendaron pruebas diagnósticas más confiables
y textos de clase más motivadores.
Les he presentado los comentarios de los estudiantes a fin de que se utilicen en la preparación de nuestra agenda para el futuro. Si seguimos los consejos
de los "consumidores" de nuestras clases, los estudiantes, tenemos que aumentar las oportunidades para la exposición al inglés hablado y proveer más actividades interactivas
donde los estudiantes estén obligados a comunicarse oralmente sobre temas significativos. Tenemos que expandir nuestros servicios de laboratorio a fin de servirles de estímulo y fuente de práctica a los estudiantes. Una forma de hacer esto es de abrir los laboratorios a todos los estudiantes (no importa
si están actualmente matriculados en clases de inglés). Otra posibilidad es de
utilizar un formato interactivo‑‑es decir, tener un profesor presente para ayudar y enseñar a los usuarios del
laboratorio al estilo de los laboratorios en Idiomas Extranjeros. Otra posibilidad es de obtener programas de computadora
que simulan la interacción comunicativa.
Para ampliar las oportunidades en el aprendizaje del inglés, podemos contratar
a hablantes nati