El inglés en Puerto Rico
Según el modelo de Kachru, Puerto Rico caería dentro del segundo
círculo por su relación colonial con EEUU y por su reconocimiento del inglés como uno de los idiomas oficiales.
No obstante, la ubicación de la isla dentro de este círculo implica un acercamiento a su enseñanza como
segundo idioma que no corresponde exactamente a la realidad que vivimos.
Debido a la situación sociocultural y política muy anómala
de Puerto Rico, el pensamiento educativo ha vacilado entre dos visiones del inglés--como segundo idioma o como lengua extranjera.
Vale la pena aclarar la diferencia entre estas dos visiones para ver si corresponden al caso de Puerto Rico.
En el inglés como segundo idioma (ESL por sus
siglas en inglés), solamente el inglés se utiliza en el salón de clases. Los maestros casi siempre son hablantes nativos del
inglés. Los materiales están dirigidos hacia la preparación del recién llegado para una vida dentro de un ambiente anglo-parlante.
Típicamente se desarrolla el vocabulario y las rutinas lingüísticas del diario vivir con el propósito de acelerar el ajuste
cultural al nuevo ambiente. En EEUU, por ejemplo, proliferan las clases de ESL en las escuelas elementales
y secundarias, las universidades, los centros comunitarios, los centros de educación continuada y vocacional,
y a veces en los mismos trabajos.
En contraste, el inglés como lengua extranjera
(EFL por sus siglas en inglés) se utiliza mayormente en lugares donde los estudiantes no tienen la oportunidad de emplear
el inglés diariamente. Dependiendo de los recursos disponibles, las clases se pueden dictar exclusivamente en inglés con maestros
de habla inglesa, pero normalmente por necesidad se utilizan maestros que no son hablantes nativos y se enfatiza más la gramática,
la lectura y la redacción en vez de la comunicación oral. En muchos casos, las clases de EFL no comienzan hasta la escuela
secundaria; sin embargo, hay una creciente tendencia hacia un comienzo más temprano cuando sea posible.
Un ejemplo típico de EFL sería el
sistema en China, donde la mayoría de los maestros de inglés en las escuelas públicas no domina el idioma. Debido a esa realidad
y al número excesivo de estudiantes (un promedio de 45 en cada clase), los maestros tienden a concentrarse en las reglas gramaticales
descritas en los libros de texto y emplear la técnica de traducción (Catalupo 2000, Gale 2003). Sin embargo, los chinos
están muy conscientes de la necesidad del inglés para el comercio con otros países y
están reclutando activamente a maestros de EEUU. Además ha habido una explosión de colegios privados que pretenden enseñar
el inglés y la demanda es alta. (Lam, 2002, Bolton 2002)
¿Cuál de estas dos visiones del inglés es apropiada
para el estudiante puertorriqueño? Examinemos la evidencia a favor y en contra de cada una.
En
Puerto Rico se encuentran grupos numerosos de migrantes de retorno, norteamericanos y otros extranjeros que utilizan el inglés.
El inglés está presente en rótulos comerciales, nombres de productos, instrucciones para medicinas y enseres eléctricos, cable
TV, periódicos, revistas, películas norteamericanas, el Tribunal Federal de EEUU en Puerto Rico, y todo
lo relacionado con el turismo. El inglés es un requisito en la educación desde el “kinder” hasta la universidad.
Además existe un sinnúmero de instituciones comerciales dedicadas a la enseñanza del inglés. Tampoco podemos
olvidar la constante migración entre EEUU y la isla. Cada año circulan miles de compatriotas entre ambos
sitios. Al parecer, el puertorriqueño motivado cuenta con muchísimas oportunidades para adquirir el inglés.
Pero el asunto no es tan sencillo. También está la otra cara de la moneda. Para muchos puertorriqueños
el inglés sigue siendo una lengua extranjera que se utiliza cuando no hay otro remedio. Aún cuando existen
las oportunidades antes mencionadas, pocos se aprovechan de ellas para mejorar sus habilidades en inglés. En
las escuelas el inglés no suele ser la asignatura favorita de la gran mayoría de los estudiantes, y muchos
maestros de inglés (a pesar de su entrenamiento y sus mejores intenciones de utilizar el inglés exclusivamente) terminan dando
las clases en español.
Para ellos, el inglés
es una lengua extranjera (o una tortura china, como dirían ellos). Sin embargo, no se puede comparar a otros idiomas extranjeros
como el francés, el italiano, o el portugués. Son raras las escuelas elementales y secundarias que enseñan estos idiomas.
No son mandatarios y los pocos estudiantes que eligen estudiarlos lo hacen por su propia voluntad, lo cual asegura una motivación
más positiva (Lambert 1969, Norris-Holt 2001). Ya que estos idiomas no son omnipresentes, gozan de cierto “cachet”
y están asociados con las artes en vez del comercio y la tecnología. Además como lenguas romances se parecen en muchísimos
aspectos lingüísticos al español, lo cual facilita su aprendizaje.
Todo parece indicar que el inglés en Puerto Rico
es segundo idioma en algunos aspectos y lengua extranjera en otros. ¿Cómo lo podemos categorizar?
Otra alternativa: El inglés como lengua auxiliar
Una alternativa a la división binaria entre ESL y EFL es el inglés como lengua auxiliar o
adicional (EAL). Esta etiqueta (Olshtain 1985) se aplica a las situaciones donde el inglés es el idioma oficial o cooficial
pero no la lengua materna de la población. El término se escucha mayormente en las antiguas colonias africanas y asiáticas
(e. g. Nigeria, Filipinas) donde el multilingüismo extremo es la norma o en países donde el idioma nacional no es un idioma
de comunicación amplia como el hebreo en Israel o el holandés en los Países Bajos. Sin embargo, se podría aplicar fácilmente
a Puerto Rico y evitaría el debate constante respecto al ESL vs. EFL.
Huelga decir que la mera ubicación de Puerto Rico
dentro de una tipología no resuelve el asunto. Hace falta mucho trabajo para diseñar materiales curriculares dirigidos hacia
las necesidades específicas de la isla en su utilización del inglés como lengua auxiliar. Los materiales disponibles de ESL
y EFL no son adecuados y carecen de relevancia local.
¿Cuál es la situación actual del inglés en la UPR, Río Piedras?
Como el inglés no se utiliza como criterio de
ingreso en la universidad, hay una mezcla enorme de competencias en inglés entre el estudiantado. Los candidatos que han disfrutado
de una buena preparación pre-universitaria, que han viajado a EEUU, y/o que tienen familia en EEUU que visitan con frecuencia
sacan una alta puntuación en el College Board o el examen de Advanced Placement y son ubicados en las clases intermedias y
avanzadas de las Facultades de Estudios Generales y Humanidades. Algunos llegan a hacer su concentración en Inglés o en otros
campos como Ciencias Naturales y Comunicación Pública donde el inglés es muy común y necesario.
Desafortunadamente, cada año llegan más estudiantes
con un nivel muy bajo en inglés, una carga enorme de malas costumbres de aprendizaje, pobres actitudes hacia el inglés y pocas
expectativas de cambiar la situación. Ingresan a las clases de Destrezas Básicas en Estudios Generales y luego en las clases
de Inglés Conversacional en Humanidades. Algunos tienen problemas de aprendizaje en general, pero la mayoría son estudiantes
promedios que se han dado por vencidos en el inglés. El aspecto más triste de la situación es que a pesar de los esfuerzos
de profesores dedicados y preparados, con toda probabilidad estos estudiantes se graduarán sin mejorar notablemente su competencia
en inglés.
¿Cuáles son los obstáculos al aprendizaje del inglés en la UPR?
En el Recinto de Río Piedras
existen varios obstáculos al aprendizaje del inglés. Los más graves corresponden a problemas heredados de los niveles secundarios
y elementales y requieren una planificación concertada al nivel del Departamento de Educación. Sin embargo,
hay otros obstáculos que se pueden rectificar al nivel del Recinto.
No voy a entrar en detalles sobre el funcionamiento
de los programas de inglés en la UPR. No obstante, vale mencionar que el currículo existente funciona bastante
bien para los estudiantes con destrezas desarrolladas en inglés, pero no corresponde realmente a las necesidades de
los estudiantes de competencia limitada. Estos últimos han
pasado años leyendo y traduciendo del inglés al español y saben llenar hojas de gramática y dar contestaciones cortas.
Donde fallan es en la comprensión auditiva, la redacción y el habla. Como resultado,
están perdidos frente a un inglés hablado a velocidad normal en una clase de contenido académico donde se les exige el pensamiento
crítico y la expresión creativa exclusivamente en inglés
La práctica actual en Río Piedras con estos estudiantes
limitados es de matricularlos en el primer año en un curso básico de lectura y redacción y luego en el segundo año pegarles
un parcho a las destrezas orales y auditivas con una clase de Inglés Conversacional. Mucho mejor sería invertir el orden de
estos ofrecimientos o darles las clases orales en primer año conjuntamente con las clases de lectura y redacción.
Otro problema es que los cursos
de inglés, tanto en Estudios Generales como en Humanidades, carecen de intensidad y de duración suficiente para lograr cambios
significativos en la competencia lingüística de los estudiantes rezagados. Toda la experiencia mundial
con la enseñanza de idiomas respalda la necesidad de proveer una exposición intensiva y prolongada al idioma. Los programas
intensivos de inglés al nivel universitario en EEUU y otros países normalmente requieren 20 horas o más por semana, en comparación
a las 7 horas semanales que reciben nuestros estudiantes en las clases intensivas (que solamente duran un semestre) y las
4 horas que reciben en las clases regulares (por dos semestres).
Ahora bien, éstas no son noticias
nuevas, y los profesores de inglés del Recinto han tratado numerosas veces de mejorar la situación. En 1994, un grupo de profesores
de Estudios Generales y Humanidades crearon el proyecto PICI (Programa Integrado de Competencias en Inglés) que ofreció dos
veces la cantidad de instrucción normal durante dos años (agosto 1997--mayo 1999) a 68 nuevos ingresados con competencias
muy limitadas en inglés. El programa (auspiciado por la Oficina del Presidente) fue un éxito rotundo y se documentó mucho
progreso, pero el Recinto no ha dado su apoyo económico para institucionalizar el concepto.
El grupo planificador del proyecto PICI
se amplió en 1999 y preparó una propuesta para establecer un Instituto de Inglés en el Recinto. Se celebraron reuniones en
distintos niveles administrativos y la propuesta recibió mucho apoyo “moral”. Se visualizaba el Instituto como
parte integral de la Reconceptualización del Bachillerato, pero lamentablemente dentro de toda la controversia que ha acompañado
la Reconceptualización, la propuesta del Instituto
ha quedado en el aire. En general (y me perdonan la amargura) se puede decir que en la UPR muchos funcionarios
alegan estar de acuerdo con mejorar la enseñanza del inglés, pero muy pocos están dispuestos a sufragar los costos de los
cambios necesarios.
¿Cuáles son los cambios necesarios basado en la experiencia de otros
países?
En septiembre del 2001, el Centro de Lingüística
Aplicada en Washington D.C., llevó a cabo una encuesta sobre la enseñanza de lenguas extranjeras en 19 países (Pufahl, Rhodes
y Christian 2001). Los países representados en el estudio son: Australia, Austria, Brasil, Canadá, Chile, la República Checa,
Dinamarca, Finlandia, Alemania, Israel, Italia, Kazajstán, Luxemburgo, Marruecos, los Países Bajos, Nueva Zelanda, Perú, España,
y Tailandia. Se identificaron varias características de programas ejemplares que nos pueden servir de guía aquí en Puerto
Rico (véanse la Tabla 2 en la hoja suelta).
1. Comienzo temprano del estudio
del idioma extranjero—Esto ya se hace en PR, pero los programas
puertorriqueños no cumplen con las otras características, lo cual socava los beneficios del comienzo temprano.
2. Currículo bien articulado—La mayoría de los países europeos siguen los estándares para la enseñanza de
idiomas establecidos por el Consejo de Europa en 1996 y comparten terminología, objetivos, métodos, materiales, evaluaciones,
y entrenamiento. No tenemos nada parecido en PR. Con cada administración gubernamental cambian los planificadores
y se reinventa la rueda en detrimento del estudiante. En la UPR, debido a la existencia de tres departamentos de Inglés (y
un programa en Educación para la preparación de maestros de inglés) y la inflexibilidad del bachillerato actual, es difícil
articular un currículo cohesivo.
Tabla 2: PRESENCIA EN PUERTO RICO DE CARACTERÍSTICAS DE
PROGRAMAS EJEMPLARES DE INGLÉS AL NIVEL INTERNACIONAL
|
|
CARACTERÍSTICAS |
SÍ |
COMENZANDO |
NO |
|
1. |
Comienzo
temprano |
X |
|
|
|
2. |
Currículo
articulado |
|
|
X |
|
3. |
Preparación rigurosa
y aprecio de maestros |
|
|
X |
|
4. |
Uso de tecnología |
|
X |
|
|
5. |
Integración de idioma y
contenido académico |
|
X |
|
|
6. |
Métodos comunicativos |
X |
|
|
|
7. |
Enfoque en estrategias
de aprendizaje |
|
|
X |
|
8. |
Claros criterios de competencia final |
|
|
X |
|
9. |
Mantenimiento de vernáculo |
X |
|
|
PR
queda bien atrás en este renglón. Los estudiantes diestros en inglés prefieren desarrollar sus carreras en campos más lucrativos
que la pedagogía, y todo maestro de escuela elemental está obligado a enseñar inglés, sin tomar en cuenta su capacidad en
el idioma.
4. Uso comprensivo de la tecnología—Los programas más exitosos utilizan el Internet, los grupos de “chat,”
las bases de datos y los programas de televisión con subtítulos (en vez de doblados). En PR a penas estamos comenzando a explorar
estas posibilidades.
5. Integración de enseñanza de
idiomas con aprendizaje de contenido académico--Esto se está experimentando
en algunas escuelas públicas de PR bajo el Proyecto para Crear el Ciudadano Bilingüe. En la UPR en Río Piedras, se practica
en los cursos de Inglés de primer año.
6. Utilización de métodos comunicativos--Durante los últimos 20 años se ha promulgado el acercamiento comunicativo al inglés
en PR, pero desafortunadamente en el proceso se han ignorado las necesidades que tienen los estudiantes de aprender estructura
gramatical.
7. Enfoque en estrategias de aprendizaje—Esto no se practica en PR fuera de los esfuerzos de maestros individuales y de
centros de tutoría de la UPR como el Centro de Competencias Lingüísticas en Estudios Generales.
8. Claros criterios de competencia
final—En casi todos los países en la encuesta hay claros criterios
de competencia evaluados en los exámenes requisitos para graduarse de la escuela secundaria y la universidad. La UPR requiere
dos años de inglés, pero no establece un criterio claro y mensurable de competencia final.
9. Mantenimiento de vernáculo—Esto sí se logra en PR, pero de forma media defensiva. Se pierde mucho tiempo
discutiendo la supuesta amenaza que representa el inglés para el español. Les puedo asegurar como profesora de inglés que
no hay ningún peligro de que el inglés desplace al español en Puerto Rico. Solamente tienen que pasar por cualquier salón
de clases de inglés en la UPR durante un descanso o antes de comenzar la lección y escucharán la preferencia abrumadora del
estudiantado.
Conclusión
Mis comentarios se ofrecen no para imponer modelos extranjeros en Puerto Rico, sino para ampliar
nuestros horizontes y ver otras posibilidades que existen en el mundo. La enseñanza del inglés no es un
problema específico de Puerto Rico; es un asunto que se está atendiendo alrededor del globo y podemos aprender
mucho de nuestros colegas en otros países.
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© Alicia
Pousada 2003