EL
APO
CALIPSIS

 

Nuestro hogar celestia (Poema)

Hay un lugar muy hermoso
(y no es un cuento e hadas),
do reina la paz eterna,
donde la gente salvada,
en gozo y felicidad,
será por Cristo guardada.

No habrá allí niño llorando,
ni mujer acongojada,
ni dolores, ni tristezas,
ni la muerte despiadada,
ni guerras, ni terremotos,
ni huracán, que desoladas
deje aldeas y ciudades
y la tierra maltratada.

No habrá ladrón que nos robe;
tampoco el impío que mata;
ni bomberos, pues no hay fuegos,
ni habrá soldados ni guardas,
médicos, ni curanderos,
ni magos que nos engañan.

Todo animal será manso:
lobos, leones, jirafas,
elefantes y panteras,
monos, bisontes y pandas.

Todos comerán la hierba
que crecerá muy lozana.
Y nosotros comeremos
las frutas de la montaña,
las verduras, cereales,
semillas y almendras blancas.
Beberemos de los montes
la frescura de sus aguas.

Será tan maravilloso,
en la tierra renovada,
vivir con nuestros amados,
los amigos de la infancia,
los hermanos amorosos
y nuestra familia santa.

Allí al Cristo venerado
lo veremos cara a cara.
Viviremos con los ángeles
y vendrán a nuestras casas.

Uniremos nuestras voces,
mientras tocamos las arpas,
cantaremos a Jesús,
el que salvó nuestras almas.

En los valles y montañas,
haremos nuestras moradas;
serán casas muy bonitas,
en las lomas levantadas,
rodeadas de bellas flores,
de arboledas y de palmas.

Los edificios de oro
de Sión, la ciudad santa,
serán altos, majestuosos
y las calles serán anchas,
hechas del oro más fino;
y los muros que engalanan
la ciudad, serán de jaspe;
las puertas serán doradas,
con grandes perlas de adorno
que estarán en sus entradas.

No se verá luz de sol
en esa ciudad amada,
ni antorchas alumbrarán
las santísimas moradas:
la luz de Dios la tendrá
para siempre iluminada.

Viajaremos a otros mundos;
veremos otras galaxias;
conoceremos la gente
que se ha mantenido santa,
en millones de planetas
do el mal no ha puesto su planta.

Cada Sábado vendrán,
de toditas las comarcas,
en alegre comitiva,
a Sión, la ciudad santa,
para adorar a Jesús,
el Salvador de sus almas.

Amigo: has de prepararte,
para que en la tierra santa,
vivas por siempre con Cristo.
¡Y no es un cuento de hadas,
sino verdades grandiosas
de la Palabra sagrada!

Introducción

Índice
Introducción | La Revelación de Jesucristo | Ven, Señor Jesús (Poema) | Las Siete Iglesias
El Santuario | Los Siete Sellos | Él Viene (Poema) | El Sello del Dios Vivo | Sabatista (Poema)
Las Siete Trompetas | El Mensaje del Juicio | Dos Testigos | La Mujer y el Dragón
Sí, Yo soy Adventista (Poema) | El Anticristo | El Mensaje Final | La Gran Ramera | Las Siete Plagas Postreras
El Milenio | La Tierra Nueva | Nuestro Hogar Celestial (Poema) | Apéndice-I | Apéndice-II | Bibliografía