EL
APO
CALIPSIS

 

Sabatista (Poema)

Tú me llamas Sabatista;
crees que me estás insultando.
Pero no, dímelo siempre:
ese nombre es muy sagrado.
Yo quiero ser Sabatista
todos los días del año.
Dime ese nombre tan dulce,
que me siento transportado
cada vez que tú me dices
Sabatista, y me agrado,
al unirme con la hueste
que en el mundo guarda el Sábado
¡Dime siempre Sabatista!
¡Pero dímelo bien claro!
Que yo no siento vergüenza
por guardar el día sagrado.
Dime otra vez Sabatista;
no me ofendo, al contrario.
Me siento más que orgulloso.
Soy un Sabatista bravo.
Hijo de aquellos profetas,
que fueron de Dios heraldos,
y que cual sello guardaban   
de Dios el Sábado santo.
Sí, yo soy un Sabatista,
como el Cristo venerado,
que también nos dio el ejemplo
al guardar el santo Sábado.
También fueron Sabatistas
los discípulos amados,
que al llevar el Evangelio,
por el mundo predicando,
guardaban celosamente
aquel divino mandato.
¿Qué mas diré?, si en la historia
hay millones de cristianos,
que hasta ofrendaron sus vidas
por no abandonar el Sábado
¡Dime Sabatista, amigo!
¡Dime Sabatista, hermano!
¡Que no hay orgullo mayor
para mí, como cristiano,
que ser un buen Sabatista,
todos los días del año!

 Sigue-- 

Índice
Introducción | La Revelación de Jesucristo | Ven, Señor Jesús (Poema) | Las Siete Iglesias
El Santuario | Los Siete Sellos | Él Viene (Poema) | El Sello del Dios Vivo | Sabatista (Poema)
Las Siete Trompetas | El Mensaje del Juicio | Dos Testigos | La Mujer y el Dragón
Sí, Yo soy Adventista (Poema) | El Anticristo | El Mensaje Final | La Gran Ramera | Las Siete Plagas Postreras
El Milenio | La Tierra Nueva | Nuestro Hogar Celestial (Poema) | Apéndice-I | Apéndice-II | Bibliografía