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Capítulo
X
* ¿Quien es la Bestia?
Su
Hegemonía Duraría 1,260 años
“…y
entregados serán en su mano: hasta tiempo, tiempos y la mitad de un
tiempo (Daniel 7:25)”.
“…Y
le fue dada potencia de obrar cuarenta y dos meses”
(Apocalipsis 13: 5).
Estas
cifras, aunque se presentan en palabras distinta son una misma.
Tiempo es igual a un año,
tiempos son dos
años y
medio tiempo es
medio año. Total
son tres años y medio. A
razón de 360 días por año, según el calendario hebreo, tenemos
entonces 1,260 días. Cuarenta y dos meses, a 30 días por mes,
son también 1,260 días.
Como en profecía los día representan años, tenemos 1,260 años.
Este es el tiempo que el Anticristo gobernaría todo y seguiría
su obra de engaño y persecución.
Es posible que algunos rechacen las evidencias históricas y
teológicas que he expuesto hasta aquí, pero esta que tiene que ver
con el tiempo de la hegemonía del Anticristo es demasiado clara
para ser rechazada.
El
punto de partida de esta parte de la profecía es el año 538,
cuando, derrotados los Ostrogodos, el obispo de Roma pudo aceptar el
título que le confirió Justiniano: “Cabeza de las iglesias y
corrector de los herejes” (Vea
Apéndice). Al añadir 1,260 años al 538, llegamos al 1798.
¿Qué sucedió en ese año que justifique el fin de la
hegemonía papal?
Era
el tiempo de Napoleón Bonaparte, quien estaba la cabeza del imperio
francés. Las
relaciones con la sede papal no eran buenas y llegaron al punto en
que los franceses decidieron
tomar el Vaticano. El
ejército francés, a cargo del general Berthier, tomó preso al
papa Pío VI, el 10 de febrero del 1798.
Lo encadenaron y lo presentaron por algunas ciudades
italianas. Lo
condujeron hasta Francia en un viaje muy penoso, ya que el papa
estaba anciano y enfermo. Llegaron
hasta Valence, donde Pío VI murió al año siguiente (Vea Apéndice).
El
gobierno francés declaró abolido el papado
(Vea Apéndice). Unos
32 cardenales, reunidos en Venecia nombraron a Bernabé Chiaromonti,
con el nombre de Pío VII, para llenar la vacante.
Pero esta vez el
papado no era como antes. La
arrogancia y las pretensiones de dominio fueron dejadas a un lado.
El papa era “el preso del Vaticano”.
El 1798 marcó el fin de la hegemonía papal.
La profecía de tiempo se cumplió.
Sigue--
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