EL
APO
CALIPSIS

 

Capítulo IX

* La Entrada del Pecado en el Mundo

Viéndose fuera del cielo, y rechazado de otros mundos, Lucifer se aprestó para obrar con la pareja que Dios había creado.  Satanás esperó el momento preciso.  Allí estaba la mujer, sola, curioseando el árbol del conocimiento, cuya fruta les fue vedada por Dios.  Satanás sabía que si se presentaba a la mujer con su apariencia real ella no le hubiera aceptado tan fácilmente.  Así que usó a la serpiente como su intermediaria.  La serpiente era muy hermosa.  Era alada y sus colores eran muy vistosos.  Entre el espeso follaje,  la mujer sintió una voz extraña:  “Conque Dios os ha dicho:  No comáis de todo árbol del huerto.”  Esta pregunta requería una respuesta inmediata.  La mujer abrió su boca y contestó a Satán: “Del fruto de los árboles del huerto comemos;  mas del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, porque no muráis” (Génesis   3: 1-3).  Establecido el coloquio, ya Satanás tenía el control.  La mujer fue víctima del primer engaño.  

Dios había dado este árbol a la primera pareja como una garantía de libertad.  Adán y su esposa tenían dos opciones: obedecer o desobedecer.  La mujer escogió la segunda opción y tuvo que sufrir las consecuencias.  Jesús dijo que el diablo “es mentiroso y padre de mentiras”.  Al decir a la mujer que no habrían de morir, les estaba asegurando que podían pecar y seguir viviendo.  Que la muerte no existe.  Que al dejar este mundo se entra en otra dimensión y se sigue viviendo eternamente.  Esa mentira fue tan poderosa que aún  hoy  es creída por casi toda la gente.  Las creencias orientalistas y espiritistas han minado hoy el mundo occidental.  Es una lástima que en el mundo cristiano, la doctrina de la inmortalidad del alma es creída universalmente.

El pecado vino con toda sus secuela de miseria, pecado, dolor, guerra, enfermedad  y  muerte .  Al ser vencidos por Satanás, Adán y Eva perdieron su lugar como regentes de la tierra.  Dios permitió a Lucifer realizar su plan.  Pero Dios había hecho un plan superior: el plan de salvación.  Mediante este plan, un miembro de la Divinidad se habría de humanar para obrar la redención de la raza caída.  El pecado de Adán no cogió a Dios por sorpresa.

En las palabras de Dios a la serpiente se encierra la primera promesa de un Redentor.  “La simiente” de la mujer cumpliría el plan de Dios y la raza humana habría de ser restaurada.   El  texto,  además,  asegura la destrucción del diablo. La simiente de Satanás será finalmente herida en la cabeza, lo cual es muerte asegurada.

¿Dónde vive Satanás  con sus huestes malignas?  La teología popular lo ubica en un lugar de llamas que han bautizado con el nombre de infierno.  Con un tridente en su mano, el diablo se pasa hiriendo a las almas de los malos que se retuercen en medio del fuego.  Esta  doctrina medieval es creída por muchos.  Pero la Escritura nos dice dónde es la residencia de Satán y los ángeles caídos.  Pablo nos dice:  “Porque no tenemos lucha contra sangre y (seres humanos); sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires” (Efesios 6:12).  Satán es también llamado “príncipe de la potestad del aire”.  Y es que es ahí donde él vive, en los aires.  Una red de demonios rodea nuestro planeta.

En el libro de Job se nos habla de una reunión, la cual parece que se celebra de vez en cuando en el cielo,  donde están ante  Dios representantes de los mundos habitados. Siendo  que Adán pecó, es Satanás el que se presenta en estas reuniones como representante de nuestro planeta.   A la pregunta de Dios:   “De dónde vienes, Satán”,  el enemigo contesta: “De rodear la tierra y andar por ella” (Job 1:6,7).

Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía:  Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.  Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del  testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta  la muerte (12:10,11).

La caída de Lucifer tenemos que verla en tres fases.  La primera  fue cuando la tierra fue creada y cayeron nuestros primeros padres.  La segunda, después que Cristo ascendió al cielo, cuando Satanás perdió el lugar que le había quitado a Adán como regente de la tierra.  Ahora Cristo es el legítimo representante de la tierra, no sólo porque la creó, sino porque, además, la redimió con su sangre.  Aún falta la final caída, la cual veremos un poco más adelante.  Los versos 10 y 11 se refieren a la segunda caída.  Nada más claro para ver la obra de Satán como acusador que en el libro de Job.  A pesar de la justicia del patriarca, el diablo lo acusaba delante de Dios de que era un hipócrita, que le servía por los bienes que le había concedido.  Aunque ya no puede representar a la tierra en los concilios del cielo, Satanás aún nos acusa, pero ante el Padre tenemos a  nuestro Abogado Cristo Jesús.  Con semejante abogado, nada tenemos que temer.

 Sigue-- 

 

Índice
Introducción | La Revelación de Jesucristo | Ven, Señor Jesús (Poema) | Las Siete Iglesias
El Santuario | Los Siete Sellos | Él Viene (Poema) | El Sello del Dios Vivo | Sabatista (Poema)
Las Siete Trompetas | El Mensaje del Juicio | Dos Testigos | La Mujer y el Dragón
Sí, Yo soy Adventista (Poema) | El Anticristo | El Mensaje Final | La Gran Ramera | Las Siete Plagas Postreras
El Milenio | La Tierra Nueva | Nuestro Hogar Celestial (Poema) | Apéndice-I | Apéndice-II | Bibliografía