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El diezmo:
¿BENDICIÓN
O MALDICIÓN? |
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Es
común en nuestros días escuchar algunas frases
como “diezme para que el señor lo bendiga”,
“Usted no prospera porque no diezma”, “el
Señor me ha prosperado desde que empecé ha
diezmar” Estas enseñanzas nos hacen preguntar
¿Es el diezmo una ley vigente en la actualidad? ¿Es
el diezmo bendición? ¿Qué hay detrás
del diezmo? Es necesario revisar los orígenes del
diezmo para abordar la situación actual. |
I.El diezmo de Abraham (Abram)
El libro de Génesis (Gn.14:1-20)
narra que Abraham participó en una batalla para rescatar
a su sobrino Lot y su familia (Gn.14:15-16).
En esta operación quedó en su poder un botín
de guerra y de éste Abraham le dio los diezmos a
Melquisedec (Gn.14:20).
Como usted puede ver Abraham Diezmó del botín
y nunca diezmó de su trabajo como algunas personas
quieren hacer creer a los creyentes. Este hecho es confirmado
en el libro de Hebreos (He.7:1-4)
donde se afirma: “Abraham le dio los diezmos del
botín”. ¿Entonces de dónde
sale la idea cuando se les dice a los creyentes que den
el diezmo de Abraham, refiriéndose a que diezmen
de su trabajo? Esta idea es una manipulación de las
escrituras desarrollada por muchos predicadores que por
avaricia colocan en dificultades a los creyentes como está
escrito: “y por avaricia harán mercadería
de vosotros con palabras fingidas”(2P.2:3).
II. El diezmo de Jacob
El profeta Jacob hizo voto voluntario de dar el diezmo a
Dios de todo lo que él le diere, o sea que Jacob
ofreció el diezmo de su trabajo (Gn.28:20-22).
Este caso también es usado para justificar el diezmo
actual que algunas iglesias cobran a los creyentes para
alcanzar la bendición material y espiritual, pero
debemos observar que Dios nunca le pidió el diezmo
a Jacob, sino que él voluntariamente hizo un voto
de darle el diezmo a Dios. ¿Cómo le fue a
Jacob con el voto que hizo? A Jacob le fue mal. Vemos en
la escritura que Jacob regresó próspero a
la tierra de Canaán del viaje que había emprendido
(Gn.31:17).
Este hecho parecería respaldar la idea que el diezmo
era bendición antes de la ley, pero los años
fueron pasando y llegó el momento en que Jacob estaba
pasando hambre con su familia (Gn.42:1-2;
43:1-2;8),
y si no es por la gracia de Dios la familia habría
muerto de hambre, como José se lo dice a sus hermanos
por el Espíritu al expresar: “Ahora, pues
no entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá;
porque para preservación de vida me envío
Dios delante de vosotros, pues ya ha habido dos años
de hambre en medio de la tierra, y aun quedan cinco años
en los cuales ni habrá arada ni siega y Dios me envió
delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la
tierra, y para daros vida por medio de gran liberación”
(Gn.45:5-7).
Y el mismo Jacob hace un balance de su vida y dice: “los
días de mi peregrinación son ciento treinta
años; pocos y malos han sido los días de los
años de mi vida, y no han llegado a los días
de los años de la vida de mis padres en los días
de su peregrinación” (Gn.47:9).
Vemos claramente que el diezmo no garantizó la bendición
antes de la ley, y aun cuando Abraham le dio el diezmo a
Melquisedec, éste ya lo había bendecido (Gn.14:18-20),
observe que él primero fue bendecido y después
fue que diezmó. ¿Cómo, entonces, dicen
algunos que dé el diezmo de Abraham para que Dios
le bendiga?
III. El diezmo de la ley
Cuando Dios saca al pueblo de Egipto no le mandó
nada referente al diezmo. Dios les dijo: “Ahora,
pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi
pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre
todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.
Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y
gente santa. Estas son las palabras que dirás
a los hijos de Israel”
(Ex.19:5-6).
Fíjese que todo el pueblo estaba en posibilidad
de ejercer el sacerdocio y que ninguna tribu de Israel
tenía
el sacerdocio como única ocupación ¿Qué
sucedió para que la tribu de Leví quedara
a cargo del sacerdocio? Esta situación comenzó
cuando Moisés recibió de Dios las tablas
con los Diez mandamientos y al regresar encontró que
el pueblo se había
hecho un ídolo. Moisés quebró las
tablas y subió nuevamente al monte a orar por
el pueblo, para que Dios no lo destruyera (Dt.9:9-18).
Dios le dijo a Moisés que se labrara dos tablas
de piedra y subiera al monte para escribir nuevamente
en ellas los diez mandamientos y después de
estos hechos, Dios apartó a la tribu de Leví para
el sacerdocio y no permitió que la tribu de
Leví tuviera
territorio como las otras tribus (Dt.10:1-8;
Nm.18:20),
dejando sin posibilidades de trabajo material a los levitas.
¿De qué iban a vivir entonces? Este hecho
género que se añadiera la ley del diezmo,
esto es entendible, porque un sacerdocio de tiempo completo
necesitaba una forma de financiación (Nm.18:23-24;
Dt.12:17-19).
Observe que esta ley fue añadida a causa de la
transgresión
cometida por el pueblo de Israel al hacerse un ídolo,
porque cuando Dios dio los diez mandamientos no agrego
más
(Dt.5:6-22).
Esto es confirmado en el libro de Galatas donde el Espíritu
Santo dice: “la ley fue añadida a causa
de las transgresiones hasta que viniese la simiente”
(Gá.3:16-19),
es decir, toda la ley fue añadida, incluida la
del diezmo, hasta que viniese el señor Jesucristo,
Porque la escritura dice: “el fin de la ley
es cristo para justicia a todo aquel que cree” (Ro.10:4).
IV. La bendición del diezmo
El diezmo fue establecido para los levitas y nunca para
los gentiles como hoy se afirma por parte de muchos predicadores.
En Israel diezmaban todas aquellas personas que tenían
propiedades (Dt.14:22).
Ahora bien, el propósito del diezmo no era acumular
riquezas en bancos, como se hace hoy día, sino atender
a los necesitados en Israel, acuérdese que el Levita
no tenía territorio, sino ciudades para vivir, y
una pequeña zona alrededor de la ciudad de 450 metros
de ancho, y si las otras tribus no diezmaban él padecía
necesidad (Dt.12:19;
14:27-29).
O sea que el diezmo era para repartírselo a los pobres
del pueblo y no como se hace hoy en día, donde los
pobres y desamparados diezman para seguir enriqueciendo
a las iglesias. El diezmo de la ley era bendición
porque Dios se agradaba de que el levita, la viuda, el pobre
y el extranjero tuvieran que comer, y por eso Dios le reclama
al pueblo de Israel porque habían descuidado el diezmo
cuando dice que la nación le ha robado y que si traían
los diezmos, Dios derramaría bendición (Mal.3:8-10).
El diezmo fue dado para el pueblo de Israel (Lv.27:30-34)
y los levitas eran los encargados de cobrarlos según
la ley, y nunca Dios dijo nada del diezmo para nosotros
los gentiles ¿Cómo, entonces, muchos dirigentes
religiosos le piden diezmos a los creyentes? (He.7:5),
y aún siendo judío algún creyente no
tiene porque pagarlo porque el diezmo quedó abolido
(He.7:4-18).
Ahora, si cobran el diezmo porque ellos son fieles al antiguo
testamento ¿por qué no se lo reparten a los
creyentes pobres de la iglesia? (Dt.14:27-29).
Porque el objetivo del diezmo era suplir las necesidades
de los pobres en Israel, y observe que los que diezmaban
lo hacían con productos agropecuarios y no con dinero
como se práctica en la actualidad, es más,
la Biblia no señala que el trabajador asalariado
tuviera que diezmar, sino las personas que tuvieren propiedades
(Dt.14:22).
Además, La Biblia aclara que los trabajadores no
diezmaban, sino que comían del diezmo que entregaban
los propietarios de los campos o sea que ellos no daban
el diezmo sino que lo recibían, como está
escrito: "Ni comerás en tus poblaciones
el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las
primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni de los votos
que prometieres, ni las ofrendas elevadas de tus manos;
sino que delante de Jesús tu Dios las comerás,
en el lugar que Jesús tu Dios hubiere escogido, tú,
tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita que
habita en tus poblaciones" (Dt.12:17-18).
V. El nuevo pacto y el diezmo
El nuevo pacto abolió el pacto de la ley, en el cual
estaba el diezmo, porque la escritura al decir: “Nuevo
pacto ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo
y se envejece, está próximo a desaparecer"
(He.8:8-13).
Esta escritura nos esta diciendo claramente que la ley,
incluido el diezmo, quedó abolida para el que acepte
al Señor Jesucristo; como también otra escritura
nos dice: “porque el fin de la ley es Cristo,
para justicia a todo aquel que cree” (Ro.10:4),
y de nuevo el Espíritu nos dice : “aboliendo
en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos
expresados en ordenanzas, …” (Ef.2:15),
y esto es claro porque el diezmo era una ordenanza, como
esta escrito: “indefectiblemente diezmaras…”
(Dt.14:22).
Jesús mismo nos enseño que la ley iba ha llegar
a su fin cuando todo tuviera cumplimiento (Mt.5:17-18)
y en la cruz, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado
dijo para que la escritura se cumpliese: “tengo
sed” y una vez tomado el vinagre dijo: “consumado
es”, es decir, Jesús estaba diciéndonos
que ya todo se había cumplido y que la ley había
llegado a su fin, hecho este confirmado después de
la resurrección cuando Jesús dijo a sus discípulos:
“era necesario que se cumpliese todo lo que estaba
escrito de mí en la ley de Moisés, en los
profetas y en los salmos”. Cuando hablamos de
la ley no nos referimos a los Diez mandamientos, los cuales
están vigentes, aunque algunas de las cosas planteadas
en estos requieren una explicación detallada de la
cual no nos ocuparemos en este tratado, sino de las cientos
de leyes que fueron añadidas a causa de las trasgresiones,
porque cuando Dios dio los diez mandamientos por primera
vez no añadió más (Dt.5:6-22;
9:10).
Ahora, estas cientos de leyes, aunque fueron abolidas, encierran
una serie de enseñanzas, porque estas eran sombra
y figura de las cosas celestiales (He.8:5;
10:1),
como dijo el Espíritu: “Toda la escritura
es inspirada por Dios, y útil para enseñar,
para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente
preparado para toda buena obra” (2Ti.3:16-17).
La ley del diezmo nos deja la enseñanza que Dios
se preocupa por los necesitados y que lo que el buscaba
no era el cobro del diezmo para guardarlo sino para repartirlo
entre los necesitados. Jesús refiriéndose
al diezmo dijo: “mas ¡ay de vosotros, fariseos!
Que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza,
y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios.
Esto os era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”
(Lc.11:42).
El Espíritu, por medio del apóstol Pedro,
nos confirma el fin de la ley cuando algunos creyentes sostenían
que los gentiles tenían que guardar la ley de Moisés
al decir: “¿Por qué tentáis
a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos
un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido
llevar?” (Hch.15:5-10;
28), y de nuevo por boca del apóstol Pablo
nos dice: “y no como Moisés, que ponía
un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no
fijaran su rostro en el fin de aquello que había
de ser abolido. Pero el entendimiento de ellos se embotó;
porque hasta el día de hoy cuando leen el antiguo
pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por
cristo es quitado” (2Co.3:13-14).
Jesús hablando del diezmo se refirió a éste
en pasado diciendo: “era necesario hacer”
(Lc.11:42),
y el Espíritu en el libro de Hebreos nos dice claramente
que el diezmo esta abolido al afirmar: “queda
abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad
e ineficacia” (He.7:18).
El punto principal de lo que venimos diciendo es que el
diezmo está abolido ¿Y por qué causa
se abolió? Por la misma que le dio origen, es decir,
por el sacerdocio. Recordemos que cuando Dios sacó
al pueblo de Egipto le dijo que ellos serían un pueblo
de reyes y sacerdotes y gente santa (Éx.19:6),
o sea que todas las tribus tenían la posibilidad
del sacerdocio, pero cuando el pueblo hace el becerro de
oro Dios apartó a la tribu de Leví para el
sacerdocio (Dt.10:8),
y este encargo de parte de Dios dio inicio a la ley del
diezmo para sostener a los levitas (Nm.18:23-24).
Cuando Jesús se levanta como sumo sacerdote el sacerdocio
levítico fue cambiado, porque nuestro señor
no provenía de la tribu de Leví sino de la
tribu Juda y cambiado el sacerdocio es necesario que haya
cambio de ley, en otras palabras el diezmo como ley surgió
a causa del sacerdocio levítico y fue abolido cuando
este sacerdocio fue reemplazado por el sacerdocio del señor
Jesucristo (He.7:11-14;
18; 4:14),
y nuevamente todo el pueblo de Dios se encuentra en la situación
inicial en que se encontraba el pueblo de Israel a la salida
de Egipto (Éx.19:6),
como está escrito en el nuevo testamento: “Mas
vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación
santa pueblo adquirido por Dios para que anunciéis
las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas
a su luz admirable” (1P.2:9).
Y otra vez: “Digno eres de tomar el libro abrir
sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre
nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo
y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes
y sacerdotes” (Ap.5:9-10),
y eso de que nos ha hecho sacerdotes a todos los linajes
es la confirmación de que el sacerdocio levítico
ya no está funcionando ni la ley que lo financiaba,
el diezmo, ya que todos los que creemos en cristo podemos
servirle, como está escrito: “Creí
por lo cual hablé” (2Co.4:13).
El sacerdocio cristiano es gratuito como dijo el señor
Jesucristo: “…de gracia recibisteis, dad
de gracia” (Mt.10:8)
y el Espíritu nos confirma esto al decir por boca
del apóstol Pablo: “¿Cuál,
pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio,
presente gratuitamente el evangelio de cristo para no abusar
de mi derecho en el Evangelio” (1Co.9:18).
Esta posición fue confirmada por el apóstol
cuando se despidió de los ancianos de la iglesia
diciéndoles: “Y ahora, hermanos, os encomiendo
a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para
sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.
Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes
vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario
a mí y a los que están conmigo, estas manos
me han servido" (Hch.20:32-34).
Y el Espíritu testificó de manera clara acerca
de este tema en el libro de hebreos al decir: “tenemos
un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven
al tabernáculo” (He.13:10).
VI. La maldición del diezmo
El diezmo en la ley era bendición y la persona estaba
sometida por la ley a cumplir con el pago del diezmo (Dt.14:22;
29), pero una vez venido la simiente, es decir
Cristo, la ley quedo sin vigencia, como esta escrito: “la
ley fue añadida a causa de las transgresiones hasta
que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa”
(Gá.3:19;
16) y “el fin de la ley es Cristo para
justicia a todo aquel que cree” (Ro.10:4).
Si Dios abolió el diezmo (He.7:18)
¿Qué pasa con aquellas personas que diezman
para que el señor las bendiga? Este asunto es complejo
porque lo que era bendición, si Dios lo quitó
¿sigue siendo bendición? ¿Podemos contradecir
a Dios? Recuerde que si usted esta pagando diezmo esta en
rebeldía en contra de la palabra y que como pecado
de adivinación es la rebelión, y como ídolos
e idolatría la obstinación y que el obedecer
es mejor que los sacrificios (1S.15:22-23).
Algunos creyentes diezman para que Dios los bendiga, dependiendo
de una obra de la ley, el diezmo, para alcanzar bendición.
Pero olvidan “que todos los que dependen de las
obras de la ley están bajo maldición”
(Gá.3:10)
y que “los que por la ley os justificáis;
de la gracia habéis caído” (Gá.5:4),
en otras palabras la persona se justifica porque diezma
al decir “es justo que Dios me bendiga porque diezmo”
y con esto se esta separando de la gracia, porque al que
obra no se le tiene en cuenta su salario como gracia, sino
como deuda (Ro.4:4).
Además si Cristo nos redimió de la maldición
de la ley ¿Cómo nosotros vamos a someternos
nuevamente al yugo de esclavitud? (Gá.3:13;
5:1)
El consejo de Dios es que permanezcamos firmes en la libertad
que Cristo nos dio, “sabiendo que el hombre no
es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de
Jesucristo, nosotros también hemos creído
en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo
y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de
la ley nadie será justificado” (Gá.2:16). |
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