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El día de reposo:
UN ASUNTO DE FE |
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El
hombre es un ser limitado que requiere de Dios constantemente,
pero en esa necesidad de Dios se encuentra con más
de una doctrina que termina por alejarlo de la presencia
de Dios. Toda enseñanza tiene que estar firmemente
respaldada por las Sagradas Escrituras. Desde el Maestro,
nuestro gran Dios y salvador Jesucristo, hasta sus siervos
los apóstoles, sustentaron sus enseñanzas
y defensas fundamentándose con las escrituras, y
no precisamente con una o dos citas, sino recurriendo a
todo un tratado que no dejase duda alguna sobre la verdad.
Y hoy como en la antigüedad, contamos con un maestro,
Jesucristo, que permanece para siempre (Jesucristo es
el mismo ayer, hoy y por los siglos), con unas escrituras
que tienen vigencia a pesar del tiempo (mis palabras
no pasarán), y con una guía cien por
ciento útil (toda la escritura es inspirada por
Dios). Esto ha de ser la orientación de toda
alma que siente la necesidad de Dios: Hay un maestro inmutable
y un texto guía con el cual se nos enseña.
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Lo
anterior es todo lo requerido para tener acceso a la verdad.
Se debe buscar al maestro y clamarle por concedernos el
entendimiento, así conoceremos a la verdad y ésta
nos hará libres de falsas doctrinas como aquella
que hoy centra nuestra atención referente a la obligación
de guardar el día sábado como una orden de
parte de Dios.
Esta doctrina tiene confundidas y temerosas a muchas almas
que miran esta práctica como su salvación
puesto que la han rodeado de un complemento definitivo:
“el cambio del sábado por el domingo como día
de reposo, por parte de la iglesia romana, es la marca de
la bestia”. La corriente religiosa que sostiene esta
enseñanza añade que esta es “la gran
apostasía” de la iglesia romana. Pero ¿Qué
dice las Sagradas Escrituras referente al día de
reposo? Veámoslo.
En Gn.2:1-3
"Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra,
y todo el ejército de
ellos. Y acabó Dios en el día séptimo
la obra que hizo; y reposó el día séptimo
de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo,
y lo santificó, porque en él reposó
de toda la obra que había hecho en la creación."
Está escrito que Dios hizo toda la creación
en seis días y al séptimo reposó de
su obra, por ello estipuló ese día séptimo
como día de reposo, en Éx.20:8
“Acuérdate del día de reposo para
santificarlo. Seis días trabajarás, y harás
toda tu obra; mas el séptimo día es reposo
para Jesús tu Dios; no hagas en él obra alguna,
tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada,
ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de
tus puertas. Porque en seis días hizo Jesús
los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en
ellos hay, y reposó en el séptimo día;
por tanto, Jesús bendijo el día de reposo
y lo santificó.”
No obstante cuando el hombre comienza a interesarse por
la creación y la aparición de toda especie
de vida en el planeta, concluye que todo el proceso se ha
venido cumpliendo no en una serie de seis días, sino
en cientos de años. A partir de esto surge un interrogante
¿Qué significa entonces los seis días
de la creación y principalmente ese dichoso día
séptimo?; Ese día séptimo hace parte
de una profecía.
EL DÍA SÉPTIMO, UNA PROFECÍA.
Dice en Gn.2:4-5 “Estos
son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando
fueron creados, el día que Jesús Dios hizo
la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que
fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese;
porque Jesús Dios aún no había hecho
llover sobre la tierra, ni había hombre para que
labrase la tierra” En esta escritura se nos ilustra
que esa creación de Dios fue hecha primeramente en
el ámbito espiritual, que no se hizo palpable de
manera inmediata en la realidad física, humana.
En semejante sentido en Ap.13:8
“Y la adoraron todos los moradores de la tierra
cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida
del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.”
Y de los creyentes dice: Ef.1:3 “Bendito
sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos bendijo con toda bendición espiritual en
los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió
en él antes de la fundación del mundo, para
que fuésemos santos y sin mancha delante de él,”
Todo lo anterior corrobora que en esos seis días
y séptimo día, está dispuesta una profecía,
que ha venido en cumplimiento de acuerdo al tiempo establecido
por el Espíritu Santo.
Ap.20:1-2;4
“Vi a un ángel que descendía del
cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la
mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua,
que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil
años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró,
y puso su sello sobre él, para que no engañase
más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil
años; y después de esto debe ser desatado
por un poco de tiempo. Y vi tronos, y se sentaron sobre
ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas
de los decapitados por causa del testimonio de Jesús
y por la palabra de Dios, los que no habían adorado
a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca
en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con
Cristo mil años.” Y de este milenio de
Cristo dicen las escrituras: 2P.3:8
“Mas, oh amados, no ignoréis esto: que
para con el Señor un día es como mil años,
y mil años como un día.” Ese séptimo
día de la creación efectuada en el campo espiritual,
viene a ser los mil años en los cuáles el
acusador de nuestros hermanos, la serpiente antigua (el
dragón), será atado por mil años, concediendo
así al pueblo de Dios días reales de reposo,
de descanso, de tal manera que viviremos y reinaremos con
Cristo esos mil años, predicando, enseñando
con plena libertad para dar a conocer la palabra de Dios,
los misterios escritos, preparando a las almas procurando
evitar que sean engañadas en el final de los tiempos.
Entonces el reposo no es el sábado ni guardar el
día sábado. Esto realmente corresponde en
esta vida al milenio, como también está escrito
en Col.2:16-17 “Por tanto,
nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días
de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual
es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.”
Aquí es muy claro: El día séptimo,
de reposo es sólo una figura, una sombra de lo que
ha de venir, ¿Y qué ha de venir? ¡EL
MILENIO DE CRISTO!
Hoy, las almas que se encuentran haciendo parte del pacto
de la Gracia, que han creído en Jesucristo, han recibido
las arras del Espíritu, sus primicias, y con esto
han comenzado a experimentar el reposo de Cristo. Dice en
He.4:3-10
“Pero los que hemos creído entramos en
el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré
en mi ira, No entrarán en mi reposo; aunque las obras
suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.
Porque en cierto lugar dijo así del séptimo
día: Y reposó Dios de todas sus obras en el
séptimo día. Y otra vez aquí: No entrarán
en mi reposo. Por lo tanto, puesto que falta que algunos
entren en él, y aquellos a quienes primero se les
anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,
otra vez determina un día: Hoy, diciendo después
de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis
hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Porque
si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría
después de otro día. Por tanto, queda un reposo
para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo,
también ha reposado de sus obras, como Dios de las
suyas.”
En estas escrituras, cuando hacen referencia al día
séptimo y al reposo, dejan entrever que no es un
día físico sino un estado del alma, porque
establece:... “no entrarán en mí
reposo”; e incluso, toda la obra de Dios fue
acabada antes de la fundación del mundo, y la disposición
del día de reposo hace parte del tiempo previo a
la existencia física de lo creado en el campo espiritual.
Además, claramente hablan del reposo como un acto
de fe y no de ley (“...si oyereis hoy su voz no
endurezcáis vuestros corazones”), y para
los creyentes dice: “....queda un reposo para
el pueblo de Dios”. Y en los salmos: Sal.62:5
“Alma mía, en Dios solamente reposa, porque
de él es mi esperanza.”
EL VERDADERO SIGNIFICADO DEL REPOSO.
A pesar que está escrito en Éx.31:16-17
“Guardarán, pues, el día de reposo
los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones
por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí
y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jesús
los cielos y la tierra, y en el séptimo día
cesó y reposó.”, el creador, ejerciendo
sus funciones de maestro de enseñanza, muestra lo
siguiente en Jn.5:10-16;18
“Entonces los judíos dijeron a aquel que
había sido sanado: Es día de reposo; no te
es lícito llevar tu lecho. El les respondió:
El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu
lecho y anda. Entonces le preguntaron: ¿Quién
es el que te dijo: Toma tu lecho y anda? Y el que había
sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús
se había apartado de la gente que estaba en aquel
lugar. Después le halló Jesús en el
templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más,
para que no te venga alguna cosa peor. El hombre se fue,
y dio aviso a los judíos, que Jesús era el
que le había sanado. Y por esta causa los judíos
perseguían a Jesús, y procuraban matarle,
porque hacía estas cosas en el día de reposo."
"Por esto los judíos aun más procuraban
matarle, porque no sólo quebrantaba el día
de reposo, sino que también decía que Dios
era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.”
JESÚS DEJÓ EJEMPLO PARA QUE SIGAMOS SUS PISADAS,
¿Y QUÉ HIZO JESÚS CON EL DÍA
DE REPOSO?
Ahora, para afirmar que esos seis días de la creación
y el día séptimo son parte de una profecía
que aún no ha tenido pleno cumplimiento, recuerde
que está escrito que el creador reposó el
día séptimo, pero en este mismo capítulo
de Jn.5 dice en el versículo 17 “Y Jesús
les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo
trabajo.” Y es apenas lógico, si está
trabajando respondiendo al clamor de su pueblo, es imposible
que se encuentre en reposo.
Y de manera semejante dice en Lc.6:1-5
“Aconteció en un día de reposo,
que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos
arrancaban espigas y comían, restregándolas
con las manos. Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por
qué hacéis lo que no es lícito hacer
en los días de reposo? Respondiendo Jesús,
les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído,
lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que
con él estaban; cómo entró en la casa
de Dios, y tomó los panes de la proposición,
de los cuales no es lícito comer sino sólo
a los sacerdotes, y comió, y dio también a
los que estaban con él? Y les decía: El Hijo
del Hombre es Señor aun del día de reposo.”
Y en este caso ¿Quiénes estaban quebrantando
el día de reposo? ¡Los creyentes discípulos
de Jesús! Y aquí es de resaltar algo muy importante
y es que no es solamente en el nuevo testamento, sino que
en la antigüedad también los creyentes (el Rey
David), quebrantó junto con sus soldados parte de
la ley, hecho cuyo significado es mostrada por el mismo
Jesús cuando dice: “¿ni aún
esto habéis leído , lo que hizo David...”
Recuerde LEÍDO, porque toda la escritura es inspirada
por Dios y útil. Y Mc.2:27-28 “También
les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del
hombre, y no el hombre por causa del día de reposo.
Por tanto el Hijo del hombre es Señor aún
del día de reposo.”
Todo lo anterior sólo tiene un significado: Detrás
de lo escrito hay un fondo netamente espiritual, y que por
lo tanto ha de discernirse espiritualmente, trato espiritual
del cual hicieron parte David y los discípulos.
El entendimiento espiritual de estos articulados de la ley
mosaica no sólo es manifiesto por y para el pueblo
hebreo. Con relación a los gentiles dice la escritura
en Hch.15:19 “Por lo cual yo juzgo que no se inquiete
a los gentiles que se convierten a Dios”, recomendación
dirigida a israelitas quienes pretendían forzar a
los gentiles a cumplir con los preceptos del pacto de la
ley. Los ancianos del pueblo de Dios son utilizados por
Cristo para solucionar tal pretensión de la siguiente
manera : Hch.15:25-29 “Entonces pareció
bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la
iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía
con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por
sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales
entre los hermanos; y escribir por conducto de ellos: Los
apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos
de entre los gentiles que están en Antioquía,
en Siria y en Cilicia, salud. Por cuanto hemos oído
que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no
dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando
vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley,
nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir
varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé
y Pablo, hombres que han expuesto su vida por el nombre
de nuestro Señor Jesucristo. Así que enviamos
a Judas y a Silas, los cuales también de palabra
os harán saber lo mismo. Porque ha parecido bien
al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna
carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis
de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado
y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis,
bien haréis. Pasadlo bien."
Resulta de especial interés la presión a los
gentiles a circuncidarse y guardar la ley (¿Por qué
hoy aquellos que defienden y exigen el diezmo y guardan
el sábado, no se practican y exigen la circuncisión
a sus congregaciones?), pero es mucho más importante
y contundente la respuesta en la cual se hace mención
al Espíritu Santo y a las únicas exigencias
a los creyentes:
- Abstenerse de lo sacrificado a ídolos.
- Abstenerse de sangre.
- Abstenerse de ahogado.
- Abstenerse de fornicación.
Y en estas exigencias, el Espíritu Santo no menciona
ni diezmo, ni guardar el sábado. Entonces, ¿Puede
humano alguno contravenir lo dispuesto por el Espíritu
Santo? Porque la Escritura es clara, no puede ser quebrantada,
y en ella no se nos exige cosa semejante a guardar sábado,
pero para entender esto, nos tiene que enseñar el
maestro.
Esta presión de los israelitas era general. También
el pueblo de los gálatas fue objeto de sus pretensiones
al punto que llegó a preocupar a Pablo .Miremos en
Gál.4:8-10 “Ciertamente, en otro tiempo,
no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza
no son dioses; mas ahora, conociendo a Dios, o más
bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es
que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres
rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?
Guardáis los días, los meses, los tiempos
y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado
en vano con vosotros.” Fíjese que los
gálatas, pueblo no hebreo, tuvo la bendición
de ser conocido por Dios a través de las prédicas
de Pablo quien deje entrever que el guardar los días
es un rudimento al cual no se debe volver.
Y a la iglesia en colosas se le instruye así: Col.2:13-15;16-17
“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en
la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente
con él, perdonándoos todos los pecados, anulando
el acta de los decretos que había contra nosotros,
que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola
en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades,
los exhibió públicamente, triunfando sobre
ellos en la cruz. Por tanto, nadie os juzgue en comida o
en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva
o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que
ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo." Y aquí
se escribe el conocimiento determinante que sustenta y explica
el significado del día de reposo: ES SOMBRA DE LO
QUE HA DE VENIR, vea es sombra, no la realidad misma, es
una figura que tendrá cumplimiento en su tiempo de
acuerdo a la voluntad de Cristo.
Pablo, ministro de Jesucristo, enseñado por el Espíritu
de Cristo, no sólo le da a conocer el fondo espiritual
de la ley, especialmente con relación al día
de reposo en el caso que nos atañe en estos momentos,
a los gentiles; también a los hebreos les expresa
su significado espiritual. Cuando se dirige a los hebreos
les escribe así, en He.3:7-14;15-19
“Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:
Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones,
como en la provocación, en el día de la tentación
en el desierto, donde me tentaron vuestros padres; me probaron,
y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual
me disgusté contra esa generación, Y dije:
Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido
mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán
en mi reposo. Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de
vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse
del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada
día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno
de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.
Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que
retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,
entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis
vuestros corazones, como en la provocación. ¿Quiénes
fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No
fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?
¿Y con quiénes estuvo él disgustado
cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron,
cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes
juró que no entraría en su reposo, sino a
aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar
a causa de incredulidad.”
Resumimos: El pueblo hebreo de seguro guardaba los días
sábados, días de reposo, sin embargo, dice
la escritura que NO ENTRARON EN EL REPOSO DE CRISTO POR
DESOBEDIENCIA, POR INCREDULIDAD. Esto nos lleva a preguntar,
¿Si el pueblo hebreo guardaba la ley y por tanto
el sábado, cómo entonces la escritura testimonia
que ellos no entraron al reposo? ¿A qué se
refería entonces ese articulado de la ley sobre guardar
el sábado? Sin duda que se refería a algo
totalmente distinto al reposo literal, físico, material
de descansar los sábados porque Jesús descanso
el séptimo día de toda su creación.
Porque la escritura dice en He.4:3-10 “Pero los
que hemos creído entramos en el reposo,...”
Aquí las Sagradas Escrituras señalan que los
que ya creyeron han entrado al reposo, y con ello se deducen
dos puntos:
1.- El reposo no se refiere a un día físico
o material, y
2.- Se entra al reposo por creer, por fe, por tanto es por
el pacto de la Gracia y no por el pacto de la Ley.
He.4:4-10 “Porque en cierto lugar dijo así
del séptimo día: Y reposó Dios de todas
sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí:
No entrarán en mi reposo. Por lo tanto, puesto que
falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes
primero se les anunció la buena nueva no entraron
por causa de desobediencia, otra vez determina un día:
Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio
de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis
vuestros corazones. Porque si Josué les hubiera dado
el reposo, no hablaría después de otro día.
Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque
el que ha entrado en su reposo, también ha reposado
de sus obras, como Dios de las suyas.”
He.4:1 “Temamos, pues, no sea que permaneciendo
aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de
vosotros parezca no haberlo alcanzado... Porque también
a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos;
pero no les aprovechó el oír la palabra, por
no ir acompañada de fe en los que la oyeron.”
Aquí se confirma claramente que la cuestión
del día de reposo es por creer, por fe. Y aún
aquí no hay diferencia entre el pueblo hebreo y nosotros
por cuanto a ellos también les llegó el evangelio
pero no les aprovecho por que no tuvieron fe cuando oyeron
las buenas nuevas de la palabra de Dios.
A todo el que ha creído se le dice:
He.4:11 "Procuremos, pues, entrar en aquel reposo,
para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia."
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