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El comisario general
retirado Rafael Rivero Muñoz, ex jefe de
Operaciones de la Dirección de los
Servicios de Inteligencia y Prevención
(Disip), descartó que los atentados contra
el Consulado de Colombia en Caracas y la
oficina de Asesoría Técnica de España
fuesen realizados por elementos extranjeros.
Por el contrario, Rivero
cree que las averiguaciones de la policía
judicial deberían orientarse hacia la
posible participación de personas
indiciadas por hechos similares ocurridos en
1993:
Ramiro Helmeyer y Walter
Alexander Del Nogal.
El criterio del ex agente
de la policía política fue consignado en
un escrito que divulgó el pasado jueves en
su página de Internet “Acción
Cívica”. Sobre este particular también
dialogó con los periodistas.
En su artículo puso de
relieve la similitud de los modus operandi
aplicados contra las oficinas diplomáticas
y los vistos en las sucesivas explosiones de
1993, que desembocaron en el caso del
“carro– bomba”. |
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Ramiro Helmeyer estuvo
implicado en
el caso del carro bomba en el CCCT |
“Ambos sujetos (Helmeyer y
Del Nogal) se encuentran en libertad a pesar de
haber sido condenados, por aquellos hechos, a 30 y
20 años de prisión, respectivamente. Más aún,
se encuentran activos y vinculados a varios
funcionarios públicos del Estado y relacionados
éstos a las actividades del manejo y control de
divisas”, afirmó.
Rivero indicó que el primero
asesora en materia de seguridad al diputado Nicolás
Maduro, uno de los representantes del Gobierno en
la Mesa de Negociación y Acuerdos. Del Nogal,
mientras tanto, asistiría al gerente de Prevención
y Control de Pérdidas de Petróleos de Venezuela
(Pdvsa), teniente coronel retirado Gustavo Pérez
Issa, en cuestiones de telefonía. Sostuvo que
tales posiciones hacen pensar que las pesquisas
policiales no avancen.
El comisario recordó que el 11
de abril de 2002 Pérez Issa mantuvo comunicación
telefónica con uno de los indiciados por la
Masacre de Miraflores, el concejal Richard Peñalver,
para ofrecerle que si necesitaba munición
“recojo la que tengo aquí y te la mando”.
En esta oportunidad, indicó,
tanto Helmeyer como Del Nogal pudieron asociarse
con un alto funcionario de la división de
Inteligencia Financiera de la Disip, quien hacía
kárate con el primero en un gimnasio de Las
Mercedes.
Un solo equipo
El ex jefe de Operaciones de la
Disip sugirió que el ataque a las oficinas diplomáticas
fue realizado por un solo equipo. Según sus cálculos,
el recorrido entre los puntos donde ocurrieron las
explosiones no tarda más de 10 minutos, a la hora
y en las condiciones de tráfico que para ese
momento existían.
“La zona de esta operación
es similar a la escogida en 1993. La conocen.
Segundo, los países fueron señalados por el
Presidente expresamente en su último programa
dominical. Esto permite que el señalamiento venga
directo hacia esta versión por obra del brazo
armado. Lo que dijo el mandatario ubicó los
blancos”, dijo.
—¿Por qué no escogieron a
intereses de Estados Unidos?
–Representa demasiado riesgo
por la ubicación, los sistemas de seguridad y la
capacidad de reacción. El grupo fabricó los
panfletos, decidió un día, escogió la hora y
puso los explosivos. Lo demás viene solo.
Las afirmaciones del jefe del
Estado contra los presidentes de España, Colombia
y Estados Unidos, añadió, simplemente servirían
como excusa para la colocación de los explosivos.
Pero el verdadero objetivo de
la operación, según Rivero Muñoz, sería económico,
como lo fue en 1993.
“Estos son individuos fríos
y calculadores. No olvide la forma como mataron a
Mario Patti en 1993. La tardanza de Hernández
Behrens (presidente de Cadivi) está creando
problemas en la economía. Esto ha permitido que
se active el mercado negro de los dólares”, señaló.
Las explosiones, en su
criterio, incrementarían el precio de la divisa
estadounidense, lo que haría más atractiva la
negociación de sumas ya disponibles en el mercado
paralelo.
“Si posees contactos con la
división de Inteligencia Financiera de la policía
de seguridad del Estado, lógicamente tienes
acceso a la información sobre el manejo de sumas
por parte de los bancos a los precios que fija el
Gobierno, pero también la información sobre toda
transacción que se haga fuera de ese circuito”,
indicó.
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