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Desde el ángulo adoptado
para la apreciación del asunto –la acción y la omisión–, entramos
necesariamente entonces en el terreno de la existencia o no del Estado
como idea, concepto y función; al menos, si éste se sujeta a los términos
que propone la teoría política y aquellos que estaban previstos en el
texto marco que lo creó y que consolidaría luego en no menos de otros 25
textos; son los particulares aceptados y aprobados por votación
mayoritaria en un referéndum; un segundo plano del análisis, obliga a
una apreciación derivada y se refiere ésta, a la legitimidad o
ilegitimidad de la acción rectora del Estado por órgano de la
Administración.
En consecuencia, si el
Estado venezolano no posee y no tiene bajo su estricto y suficiente
conocimiento –información sobre ubicación territorial, fines políticos,
sociales, económicos, militares, estructura de organización y cuadros de
mando, equipamiento y capacidades bélicas, objetivos y fines que
persiguen y capacidades para alcanzarlo, interrelaciones y alianzas entre
uno y otro grupo, aliados y apoyos internos y/o extranjeros, líneas de
suministros y capacidades logísticas– unido al control, disposición y
uso del monopolio de las capacidades y de los medios de coerción, amenaza
y de aplicación de la violencia, de legislación, de administración de
justicia y de aplicación de sanciones de acuerdo a los términos de su
propia carta constitutiva, por tanto en igualdad de derechos y garantías
sobre todos y cada uno de los habitantes y transeúnte al interior de sus
fronteras: ¿cómo puede garantizar su propia existencia como unidad política?;
¿cómo puede hacer valer en el terreno práctico su soberanía?. En
cuanto a los habitantes permanentes o en tránsito en su territorio: ¿cómo
puede materializar el respeto de los derechos los ciudadanos en el
ejercicio pleno de sus libertades y la seguridad para su equidad moral y física,
de la vida y de la integridad de sus bienes?
Ese es el más grave
derivado de la situación que hemos venido analizando a todo lo largo de
la exposición; si ello puede o no ser identificado, analizado y definido
por los estudiosos y expertos en la materia –nacionales o no– como
parte de un concurso de severas circunstancias determinadas por un
acumulado de signos exteriores irrefutables, o de la inapelable demostración
de la existencia de un sostenido y severo debilitamiento y potencial
derrumbamiento o colapso del Estado venezolano como entre jurídico actor
en la comunidad de naciones, no nos corresponde puesto que no es nuestra
especialidad ni tampoco es el tema de este trabajo; mas no podemos obviar
la consideración de algunas otras categóricas variables –intra y
extra-fronteras–, para poder rematar la apreciación que pretendemos
sobre la seguridad pública en Venezuela, que si es el tema central de
nuestro interés.
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