Corrupción
La corrupción tiene un ángulo
de observación y de análisis, y unos efectos perniciosos mucho más
trascendentes, del que pocos autores se ha ocupado en el pasado, pero que
ahora es punto de atención como expresión dominante y limitante en el
hacer del Estado. La corrupción tiene su más dinamizada, aciaga y
contundente expresión, sobre la idea, el concepto y la función del
Estado. En otros términos, la importante, verdadera y realmente operante
corrupción, es aquella que tiene su más intensa, activa y
perniciosa influencia en la configuración, organización y en el desempeño
del Estado como entidad política y como concepción rectora de la forma
de organización social y de gobierno. Verdad irrefutable. Que desde allí,
desde esa penetrada, inestable o errática idea, concepto y función
del Estado la corrupción, por la simple dinámica de los hechos descienda
en cascada penetrando, contaminando y condicionando todos los intersticios
de la armazón y a todo lo largo y ancho de la estructura funcional del
Estado, y que ésta se exprese en las visibles, distintas y variadas
formas en el hacer y dejar de hacer corrupto de los funcionarios en las
posiciones de alto, medio y más bajo nivel jerárquico de una
Administración, no es más que una derivada e inevitable consecuencia.
Podría afirmarse sin temor a errar, que esta visible modalidad de
corrupción funcionarial, existe por que existe la primera, la corrupción
política: el buque insignia de los piratas, corsarios, bucaneros y
filibusteros.
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