Conclusión
La evasión del conflicto,
la ley del menor esfuerzo y la ausencia de rendición de cuentas,
irresponsabildad, derivan en: el Estado como botín, el disfrute de signos
exteriores de poder antes que su ejercicio, erosión de la idea, del
concepto y de la función de Estado, superposición de los intereses
privados por sobre los públicos, pérdida del monopolio de la violencia
que a su vez significa una soberanía compartida. Esos, entre otros, son
los términos del dramático fracaso doctinal de las elites, y del
resultado de la praxis política en Venezuela en los últimos cien años.
Dentro de ese fracaso, hemos navegado y navegamos a la deriva, y a ese
fracaso, estamos enfrentados como gentilicio.
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