Los antecedentes
Si bien es cierto que el
descubrimiento y poblamiento de la América Hispana surge de la acción de
dos imperios –el de España y Portugal–, quienes al colonizar estas
tierras ignorando, donde existían, las estructuras de organización autóctonas
crearon dos centros de poder; que, como afirman Julio A. Cirino y Silvana
Elizondo, imponen una forma de organización social y de gobierno: “...
La tradición estatal fue trasvasada en este proceso, como trasvasadas
fueron las sociedades. Minorías blancas, integradas inicialmente por
criollos y nutridas a partir de la inmigración de fines del siglo XIX,
fueron las protagonistas de la construcción del estado independiente,
quedando las poblaciones indígenas, en caso de existir, sometidas a
prolongados procesos de exclusión que llegan hasta hoy en día... No habría
existido en Ibero América una incompatibilidad filosófica entre la
sociedad y el estado, ya que ambos fueron 'importados' de la Europa
moderna, a diferencia de la colonización en Asia o en África, donde la
población blanca fue siempre ampliamente minoritaria. La numerosa población
indígena propia de México, Centroamérica y la América Andina fue
controlada por diversos instrumentos político-jurídicos, pero no fue
integrada políticamente hasta tiempos muy recientes...” [6].
[6] Julio A. Cirino y Silvana
Elizondo. “Estados Fallidos y Seguridad Internacional Una Perspectiva
desde el Cono Sur”. Centro de Estudios Hemisféricos Elexis
Tocqueville.
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