Allí estamos
Deficiencias cada vez más
evidentes en las capacidades de gobierno, independiente de las razones políticas
o prácticas que pudieren ser alegadas y en cualquiera sea el aspecto del
cual se trate, conducen más temprano que tarde a la aplicación del
concepto que define la ingobernabilidad; ese es el componente gobierno. Áreas
sin ley, especialmente en sus fronteras, en los espacios geográficos
retirados del centro de poder y de difícil acceso, y en las hacinadas
concentraciones humanas de los barrios y rancherías, en los sectores de
marginados dentro o en la periferia de las ciudades; ese es parte del
componente territorial. Crecimiento exponencial de la acción cada vez más
letal de los delincuentes, con su secuela de asesinatos, incapacitados y
heridos; un derivado estado de conflicto social permanente, de
descontento, concurrente con la –abierta o soterrada– persecución política
y la inevitable violación de los derechos civiles de los ciudadanos;
ataques y daños contra la propiedad pública y privada; la percepción o
el presagio de una guerra interna; se derrumban los indicadores económicos
potenciados por el cierre de empresas, crecen los índices del desempleo,
de la pobreza, florece e incrementa la economía negra y el contrabando;
la moneda nacional se derrumba en medio de una sostenida preferencia por
la moneda extranjera; eso forma parte del componente población.
Estas son, quizás, las más importantes y trascendentes variantes
que describen la materialidad de ese minimalismo que, a los efectos del análisis,
hemos contrapuesto a la pretensión maximalista del caudillo civil o
militar del cual se trate.
Muy distintas fueron las
circunstancias internas y externas que privaron en distintos órdenes en
cuanto al antiguo caudillaje del siglo XIX y quienes pretendieron durante
la última mitad del siglo anterior y que pretenden aún emerger como
tales a principios de éste. Baste señalar: a) mientras en aquel pasado
la incomunicación natural entre los asentamientos humanos hizo posible
para el caudillo de turno incrementarlo y controlar por la violencia y por
completo regiones y hasta países en su totalidad aislándolos de la
influencia foránea o extra-frontera, hoy los medios de transporte unidos
al desarrollo de la infraestructura física para el desplazamiento entre
comunidades y el más acelerado de la tecnología de la comunicación, lo
hacen prácticamente imposible; b) la caída del Muro de Berlín y el
derrumbamiento de la Unión Soviética, marcó el fin del enfrentamiento
entre los dos poderosos bloques de referencia y con ello de la era bipolar
y c) la emergencia de "actores para estatales" y su acción de
guerra contra la potencia dominante y sus aliados, cuya más determinante
y significativa acción, sin lugar a dudas, lo constituye la organización
y ejecución del ataque coordinado contra tres símbolos del poder
dominante –el Trade Center de Nueva York, el edificio del Pentágono y
la propia Casa Blanca (fracasado), 11 de septiembre de 2001–, que ha traído
como derivada consecuencia, cambios radicales tanto en la concepción política
y geopolítica de la seguridad del Estado dominante y sus aliados, como
del equipamiento, disposición y empleo de la capacidad militar en esta
nueva modalidad de la guerra –la asimetría– y de las relaciones
internacionales entre los Estados que integran la comunidad de naciones.
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