Realidad
indiscutible
Por notas
recientes de prensa, hemos podido enterarnos de la magnitud que a diario va
adquiriendo el tema de los asesinatos en serie y en cuanto a la regulada y
necesaria actividad del Estado[i] –como tutor de la legalidad y
en el ejercicio de su insoslayable deber y obligación como administrador
de la justicia– y su correspondiente derivado: el Estado de Derecho.
Derivado cuyo más trascendente efecto previsto se expresa, en la
materialidad de la paz pública pautada por el ordenamiento jurídico, y
la sentida, palpable y evidenciada vigencia de los derechos y garantías
ciudadanas: la seguridad para la vida, integridad física, de bienes y las
libertades de los habitantes y transeúntes en el territorio.
Y algo no
está funcionando en el sentido previsto, o funciona en sentido contrario
en la Administración.
“... La
proliferación de los grupos exterminio y la actuación de policías que
toman la justicia por sus propias manos ha ocasionado la muerte de 1.541
personas en 10 estados del país, desde finales de 1999 hasta el mes de
junio de 2003, según investigaciones efectuadas por la Fiscalía General.
La privación del derecho a la vida a través de los ajusticiamientos,
desapariciones forzadas, ejecuciones y muertes durante presuntos
enfrentamientos..”. Agregó en su nota: “... el titular del
Ministerio Público, Isaías Rodríguez, giró instrucciones a la Dirección
de Derechos Fundamentales para que trabaje en un plan que permita agilizar
las investigaciones y las actuaciones ante los tribunales...”. (Irma
Álvarez. El Universal).
“...Durante
el primer semestre del presente año, las autoridades han computado un
promedio de 900 crímenes mensuales. La rata de crecimiento de la
criminalidad conduce a pensar que, al concluir el año, la estadística
cerrará con 11.600 asesinatos en todo el país. El año 2002 se reportó
un promedio de 750 homicidios mensuales. Sin embargo, los organismos de
seguridad parecen resignados a tener que levantar 30 cadáveres cada día
de las calles de Venezuela hasta que el reloj ordene que repiquen las
campanadas del nuevo año...” (Gustavo Rodríguez. El Universal).
“...
El ex Alcalde de Coro... Rodolfo Barraez denunció que desde el 20 de
septiembre del año 2000 se ha producido en ese Estado la desaparición o
muerte de más de 150 personas en extrañas circunstancias ‘a manos de
la policía estatal y la responsabilidad recae sobre la policía de Falcón
y pareciera ser una política de Estado que encabeza el gobernador Jesús
Montilla’...” (Globovisión).
Por su
parte en las últimas cifras consultadas de COFAVIC, 241 un casos de
asesinatos, desaparecidos y abusos de autoridad le han sido reseñados.
NOTAS
[i]
El Estado ha sido y seguirá siendo siempre una creación intangible,
inmaterial; es una idea que radicalmente proscribe el instinto como
forma de existencia y de preservación de la vida en la comunidad de
individuos; que distingue a los seres humanos como superiores dentro
del género animal: “... La sociedad humana existe como consecuencia
de un orden que es impuesto por el Estado... adquiere así el carácter
de una institución fundamentalmente convencional que es creada para
imponer el orden y que puede ser disuelta no bien los individuos
estimen que ya no presta la utilidad que ha motivado su creación...”
(Juan Carlos Smith, Omeba).
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