8.1.
Nada hace presumir que
no se trate de una nueva mise
en escène destinada a salvar en el ámbito de lo interno, al Jefe del Estado
–y a otros múltiples funcionarios del poder Ejecutivo, del poder
Judicial, del poder Legislativo, de la Fiscalía y de la Defensoría del
Pueblo–, ante la grave situación política y judicial en la cual se
encuentran como derivado de la matanza, del crimen –de lesa humanidad en
lo genérico, de genocidio en lo específico–, ocurrido en la ciudad de
Caracas el once de abril del año dos mil dos.
8.2.
Mantener
prudencial distancia –por lo menos hasta tanto quede suficientemente
claro en las primeras de cambio y subsiguientes operaciones materiales–,
del grupo de actores que, en nombre y representación de un grupo de víctimas,
el martes 25 de junio de 2002 intentará la acción comentada.