NI LO UNO NI LO OTRO...
Rafael Rivero Muñoz
Dos cargas explosivas del
tipo detonante –rompedor– fueron colocadas y activadas en la ciudad de
Caracas la madrugada del lunes veinticuatro de febrero del 2003, el
primero de ellos explosiona sobre las dos horas y cero ocho minutos a las
puertas de la Oficina Técnica de la representación de España en
Venezuela ubicada en la calle Mohedano de la Castellana; el segundo
artefacto estalla sobre las dos horas y treinta minutos frente a la sede
del Consulado de Colombia ubicado en la calle Guaicaipuro en la urbanización
El Bosque; entre una y otra explosión en términos de tiempo,
aproximadamente veintidós minutos de diferencia; en términos de
distancia, en línea recta, 1.931 metros, tomando en cuenta la ruta de tránsito
vehicular más rápida que intercomunica ambos puntos, unos 2.818 metros;
en términos del tiempo necesario para el desplazamiento motorizado entre
uno y otro punto, por la hora, tipo de ruta y condiciones de la zona
–ambas y su ruta de interconexión, sin tráfico, sin actividad alguna
ni viandantes, que además carece de patrullaje policial de algún
tipo–, no más de diez minutos. Panfletos de la Coordinadora Simón Bolívar
y de las Milicias Urbanas que se atribuyen la acción son recolectados en
La Castellana y El Rosal; uno de éstos reza: “... Gaviria, OEA, Carter,
Shapiro, CIA. La revolución no necesita de su interesada intervención.
El pueblo armado resolverá esta crisis, nuestros muertos fortalecen la
revolución. La lucha continuará. Fuera...”[1]
Ya los medios de
comunicación nos dejan conocer las apresuradas opiniones del sin número
de escandalizados expertos y opinadores de oficio y de múltiples
funcionarios que se pronuncian, unos señalando, por una parte a los Círculos
Bolivarianos violentos, a la guerrilla colombiana, a los explosivitas
entrenados por la ETA, la IRA, hasta Bin Laden y Al Quaeda salió en la
danza; otros, voceros oficiales, haciendo largas y complejas vinculaciones
entre estas explosiones y algunas acciones realizadas por concentraciones
políticas en las legaciones diplomáticas de Cuba, Argelia y otras, tratan
de apuntar la autoría hacia la oposición. Complejas o simples
expresiones por una parte del afán protagónico de algunos “expertos”
y por la otra de la angustia de unos y otros por no verse señalados y en
definitiva nada que pueda ser tomado en serio a los efectos de una
apreciación del asunto. Cortinas de humo para desviar la atención
de una dirección y apreciación más acertada.
Se empieza por el principio
Como hemos afirmado
siempre, policía es información, y esa información es la que permite en
cada caso criminal organizar un sin número de datos para concretar la
forma de actuar de los delincuentes en cada modalidad delictiva, eso que
se denomina modus operandi y que no es más que la forma en que los
delincuentes, en cada modalidad delictiva, se agrupan, se organizan,
planifican, concentran recursos y ejecutan sus tropelías. Es así que en
cada acción delictiva que desde las primeras observaciones pueda notarse
una cierta y necesaria concepción de objetivos y disponibilidades, de
oportunidad, de organización, una planificación y una ejecución dentro
de ciertas formas experimentadas del hacer criminal, llamarían la atención
a un servicio de policía que se precie de tal. Dado ese primer paso para
describir lo que la escena de los hechos nos revela en cuanto al ¿por qué,
el cuándo, el dónde, para qué? y luego, en un primer enfoque, tratar de
imaginar las complejidades de ese hacer, que será seguido de otro
esfuerzo en el mismo sentido para determinar ¿quiénes?, ¿cuáles
delincuentes están capacitados en la modalidad?, ¿tienen la oportunidad
de ejecutarlo? Y, expresamente, tienen un motivo para ejecutar la acción
objeto del análisis.
En el caso que nos ocupa,
explosivos, otras particularidades entre los casos conocidos y el objeto
de investigación habrán de compararse, tales como el origen del
explosivo, tipo, cantidad y modalidad de uso; detalles sobre los medios
para obtenerlos, momento y lugar de colocación, tipo de espoleta o
activador, tipo de daños, especialmente si hay o no víctimas humanas.
Identificados estos
delincuentes, seguiríamos entonces con la lógica del asunto, la
necesaria ubicación física de cada individualidad: ¿Dónde están esos
delincuentes, presos o libres?; si están presos ¿con quiénes se han
vinculado del mundo externo a la cárcel?; si están libres ¿qué hacen,
cuáles sus actividades, quiénes son sus asociados o vinculados?; ¿con
cuáles recursos cuentan?; ¿qué medios les permitirían la planificación
y ejecución?; ¿con cuáles garantías de no actuación policial, Fiscal
y de tribunales, antes, durante y después de ejecutada la acción, contarían?.
Y comienza así el proceso de descarte dentro de las individualidades y
grupos de la especialidad delictual. Un cuadro de doble entrada nos
brindaría una gráfica para este descarte y, evidentemente, la acumulación
de puntos a favor y puntos en contra de unos y otros, nos señalaría, por
lo menos, antes de empezar a señalar a grupos o individualidades, sobre
quiénes debería centrarse la atención en un orden lógico de
prioridades.
Despeje de incógnitas
Modus operandi,
identificación y ubicación de sospechosos, entorno social y de
actividades delictivas de igual u otro género, apreciación de sus
capacidades, establecimiento de la oportunidad para la ejecución y del
motivo u objetivo perseguido con la acción, comienzan por brindar un
cuadro de posibilidades que señalarían hacia determinadas
individualidades que, ubicadas en actividades afines o reunidas en grupo o
pandillas, afianzarían la apreciación. Si bien es cierto que estas
comprobaciones no podría afirmarse con absoluta certeza constituyan la
verdad de lo ocurrido, si nos aproximan a la compresión del asunto que,
en todo caso y a todo evento, deberá ser objeto de la acción precisa del
Ministerio Público, quien ante un juez, deberá plantear y gestionar los
términos de la investigación criminal para complementar las probanzas
que llevarían a la consideración de una “causa probable” y, si fuere
el caso, a un juicio contra los señalados y, sea resulten eximidos por
sus argumentos y pruebas en contrario o por falta de pruebas, sea que
resulten responsables y condenado por el cúmulo de indicios probados en
audiencia.
Varios son y entre ellos
dos los sujetos los que llaman la atención tanto por sus antecedentes,
como por encontrarse, extrañamente, no sólo en libertad, sino por estar
en la actualidad desempeñando cargos y actividades como funcionarios o
asesores en el gobierno, uno en PDVSA y el otro del asambleísta Nicolás
Maduro, a lo cual se unen las estrechas relaciones e intereses comunes con
otros funcionarios de conducta bastante cuestionada.
Historia reciente
En el año 1993 una
particular secuencia de actos terroristas y que la prensa definió como
Terrorismo Financiero, fueron ejecutados en Venezuela, entre éstos cabe
destacar la explosión en horas de la madrugada de un artefacto colocado
en un borde sólido de uno de los linderos de una estación de servicio
(bomba) en Altamira, la explosión de un vehículo en el interior del sótano
del estacionamiento del CCCT y el envío de múltiples “sobres bombas”
a varios magistrados de la Corte Suprema de Justicia[2].
Como resultado de las investigaciones de aquella secuencia de actos
criminales con la utilización de explosivos, resultarían implicados
varios funcionarios y ex funcionarios de la DISIP, entre ellos, el jefe de
explosivos, el jefe de la unidad especial Henry López Sisco y como
actores principales, entre otros, Ramiro Helmeyer y Walter del Nogal[3].
Y se da el caso de que ambos sujetos se encuentran disfrutando de libertad
a pesar de haber sido condenados, por aquellos hechos, a 30 y 20 años de
prisión. Más aún, se encuentran activos y vinculados a varios
funcionarios públicos del Estado y relacionados éstos a las actividades
del manejo y control de divisas.
El motivo
¿Cuál fue el argumento
que la prensa en aquella oportunidad señaló como motivo para los actos
terroristas? La pretensión de disparar el valor de dólar lo que les
permitiera a los interesados, actuando en el mercado negro, obtener
ganancias extraordinarias. Otra casualidad; precisamente en estos momentos
la economía, por decisión de gobierno, se encuentra transitando por una
severa crisis impuesta por la congelación de todas las operaciones con
divisas, mientras se preparan las decisiones y procedimientos para el
control del mercado. Naturalmente esa decisión de gobierno produce una
actividad económica y financiera que opera a un costado del control del
Estado, el Mercado Negro. Ese mercado hasta ahora y a pesar de la dinámica,
no ha logrado que el dólar supere la cifra de dos mil doscientos
bolívares por unidad dólar. Muchas opiniones en un principio señalaron
que la moneda americana podría alcanzar hasta los cuatro mil bolívares
por unidad; así que, en el juego de oferta y demanda de dólares, se ha
mantenido bastante baja la cotización en contra de las estimaciones de
los expertos. Mas eso no significa que ese valor sea estable, antes por el
contrario, cualquier otra operación o manipulación en el mercado, podría
disparar la cotización, que si bien no alcance ese valor esperado, si se
acerca bastante. Es decir, para el momento de la explosión de las dos
bombas en la Embajada de España y el Consulado de Colombia estaríamos en
presencia de situaciones políticas, sociales, económicas y financiara,
bastante parecidas a las que determinaron y sirvieron de motivo para las
acciones terroristas del año 1993.
Señalan las informaciones
que el objetivo perseguido está centrado en lograr que el disparo del dólar
en el mercado negro, no controlado por gobierno, pero si por algunos de
sus funcionarios, alcance por lo menos a cifras cercanas a los cuatro mil
bolívares por dólar
Acumulación de capacidades
Alex del Nogal se
encuentra desempeñando un importante cargo en PDVSA, a esa empresa fue
incorporado por su compañero de prisión y celda, y ahora jefe de PCP,
Gustavo Pérez Isa, el hombre fuerte de Hugo Chávez en PDVSA, que logró
reventar a Guaicaipuro Lameda y controlar a los siguientes presidentes de
esa empresa, y el mismo sujeto que desde ese cargo y en su oficina el 11
de abril de 2002 telefoneara al concejal Richard Peñalver, quien en ese
momento se encontraba sobre el Puente Llaguno disparando contra una
multitud que marchaba hacia Miraflores y a gritos le ordenaba “... mátalos...
mátalos... si necesitas más munición yo recojo la que tengo aquí y te
la mando...”. Ramiro Helmeyer, asesor de seguridad del asambleísta
Nicolás Maduro, miembro representante del gobierno en la Mesa de
Negociaciones, el mismo que, según las informaciones de la prensa, ha
estado vinculado a las negociaciones destinadas a la apertura y
funcionamiento de casinos en varias ciudades del país y hasta ha viajado
al exterior con su compañera, también asambleísta, Cilia Flores en
gestiones en este sentido. Ambos sujetos, del Nogal y Helmeyer, vinculados
a su “pana” Ramón Rodríguez Chacín, especializado enlace del
gobierno con las FARC de Colombia, negociador de rehenes y pagador de
rescates (caso Mely Carrero, Richard Boulton), entre cuyos antecedentes
vale señalar que fue jefe de operaciones del Comando José Antonio Páez,
ejecutor de la Masacre de La Colorada o Masacre de El Amparo (29 de
octubre de 1988, 14 pescadores asesinados) y quien para el 11 de abril de
2002 durante la Masacre de Miraflores, desde su despacho como Ministro de
Interior y Justicia, coordinaba acciones armadas; ahora ocupa una elevada
posición de dirección en el partido de gobierno MVR. Se incorpora a la
cofradía de asociados, Pedro Rodríguez, actual Jefe de la División de
Inteligencia Financiera de la DISIP, a quien conoce Ramiro Helmeyer cuando
en su compañía y la de Rodríguez Chacín practicaban karate en el
gimnasio de Marcelo Planchar (El Ninja, aquel sujeto que ejecutó la
operación de asalto a la casa de Rafael Poleo). No debe dejar de
mencionarse a Henry López Sisco, jefe de la unidad especial de DISIP que
operó en la Masacre de El Amparo, asesor en el caso del secuestro Richard
Boulton y asociado a los actos del llamado Terrorismo Financiero, quien
pagó, junto con otros funcionarios de la DISIP, cárcel por ese caso;
otro de los señalados en aquella época, que no fue detenido ni siquiera
interrogado puesto que salió del país, fue Thor Halvorsen, aquel hijo de
un agente de inteligencia norteamericano en la Segunda Guerra Mundial, que
aprendió de éste algunas mañas, fue directivo de la CANTV y siempre se
ha mantenido a la sombra de actividades relacionadas con “operaciones
especiales” de los servicios de inteligencia nacionales e
internacionales y relacionadas con drogas, lavado de dinero,
intercepciones telefónicas y de otro género de comunicaciones, etc. Por
cierto el hermano de Alex del Nogal, hace pocos años, era el jefe o formó
parte de una gran banda dedicada a la clonación de celulares de CANTV.
Oportunidad
El gobierno decreta la
suspensión de negociaciones en moneda americana, dispone una nueva
oficina para encargarse de diseñar el sistema de control de divisas
(CADIVI); pone en manos de un ignorante de la materia bancaria y
financiera las responsabilidades de esa oficina; pasan lo días y no hay aún
disposiciones claras sobre la materia, salvo las propias declaraciones de
Hugo Chávez refiriendo que no habrá dólares para la oposición. Aún en
este estado de cosas, la dinámica económica está en un estado de
paralización, que la esperada escalada en el valor del dólar en el
mercado negro no se presenta, se mantiene sobre los dos mil doscientos. El
último discurso del Presidente atacando duramente a los gobiernos de España,
Colombia y Estados Unidos, brinda la oportunidad, el momento preciso
esperado. A las dos primera legaciones, resulta fácil preparar y ejecutar
la operación que se complementaría con algunos panfletos que dirigen la
visual hacia grupos afectos al gobierno, se cuenta con equipo humano,
explosivos –al igual que en 1993–, capacidad y seguridad de no
intervención policial para el momento de traslado de operadores y ejecución
tanto con la colocación de los artefactos como con su activación o
ignición –sea ésta mediante disparador manual de retardo, de tiempo
con reloj, por mecha lenta, o a control remoto–; con la última legación,
no sólo por su ubicación sino por su sistema de seguridad y capacidad de
reacción, no es necesario asumir ese riesgo tan alto, basta con clonar un
celular para pasar la amenaza o preparar notas y hacerlas llegar.
Cualquier acción en
contra de las representaciones oficiales o naturales de esos países, será
tomada como una reacción de los radicales derivada de las palabras del
presidente; en otros términos, cualquiera sea la investigación que se
adelante, significaría que potencialmente podría señalar algún género
de responsabilidad de Miraflores; ergo, resultará a todas luces
inconveniente, permitir se abra una verdadera investigación. Inacción de
la policía, de la Fiscalía y tribunales, asegurada; es más, cualquiera
sea el desempeño que se intente, teniendo control sobre las operaciones
policiales en el área financiera por la jefatura de la División de
Inteligencia unido a las estructuradas y necesarias vinculaciones y
cruce de información con la nueva oficina CADIVI permiten tanto conocer y
controlar el mercado legal de divisas como otro tanto en el mercado
ilegal. Dos objetivos se logran: a) posibilidad de desviar cualquiera sea
la investigación que se intente y pudiere señalar hacia los implicados;
b) permite el control del mercado de divisas en dos variantes: 1) se
conoce quiénes serán los beneficiarios, cuándo, de qué forma y en cuáles
montos, de dólares otorgados por CADIVI, dúctil campo de acción para el
cobro de comisiones o supuestas operaciones policiales en busca de dólares
ilegales; 2) permite el control del mercado negro para monopolizarlo por
la vía de la neutralización y anulación de cualquiera sea la modalidad
de competencia que se presente en el mercado; utilizando los medios de la
División de Inteligencia Financiera y CADIVI, la información abierta,
restringida o secreta, sea de gobierno, oposición o competencia, estará
a la mano; los allanamientos, detenciones o liquidación física si fuere
el caso, de cualquier operador en el mercado negro de divisas y miembro de
la competencia en ese relancino mercado; así quien no pague comisión y
pretenda operar sin pasar por “go”, podrá ser eliminada de forma
expedita.
Todo lo contrario
Resulta entonces, ante
tales elementos que hemos concretado, imposible aceptar como válidas
tanto las acusaciones del gobierno, como las de la oposición; en
definitiva, las primera no tendrían asidero y sólo por la vía de la
fabricación de evidencias y el escándalo público en los señalamientos,
lograría llegar a algún punto en su desempeño; en cuanto a los segundos
señalamientos, los de la oposición, la razón pareciera les asiste, pero
tienen mal calibrado el instrumento óptico del cual se sirven puesto, si
bien es cierto que son funcionarios del gobierno y sus asociados
delincuentes quienes podrían estar en el origen y la ejecución de estos
dos atentados con explosivos, también es cierto que pareciera, no son los
intereses políticos del gobierno, sino los económicos y financieros de
una pandilla de facinerosos integrada a un grupo de funcionarios tanto o más
forajidos y peligrosos puesto que viendo ya acercarse el final del
gobierno, tratan de arrasar con todo lo que puedan; Son funcionarios a
quienes, por la razones que fueren alegadas, se les ha habilitado con un
ilimitado poder de discreción.
Jamás en toda la historia
del crimen en Venezuela, y quizás en muchos países del mundo, la más
famosa operadora del crimen, la Mafia, tuvo a su disposición tal
capacidad para sus operaciones ilegales; mucho menos tal control de
los medios de acción del Estado, que le brindaran tal grado de impunidad.
En decir, en materia de crimen y criminalidad, la Industria de la
Ilegalidad en Venezuela ha superado los siglos de existencia y de
experiencia de la Mafia, y eso ha sido sólo posible en Venezuela en la época
de la Revolución Bonita como lo cita su gestor y comandante en jefe. El
ayer y el hoy del crimen y la criminalidad en Venezuela se encuentran y
unen habilidades y capacidades en función de sus particulares y privados
intereses, y viene a resultar entonces que en el mundo de la política
bizarra –como afirma otro famoso caudillo–, el terrorismo no es:
“... ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario...”.
Caracas, 27 de
febrero de 2003
[1]
Gustavo Rodríguez. El Universal miércoles 26 de febrero 2003, pág.
1–2.
[2] “... Terroristas enviaron
varios sobres–bomba a la Corte y uno de ellos hizo explosión en la
Sala Plena... Hugo Betancourt, el joven archivista encargado de sacar
las fotocopias en el primer piso, abrió un sobre con explosivos y éste
estalló, por lo cual los médicos tuvieron que amputarle la mano...”.
Alexis Rosas; El Nuevo País martes 20 de julio de 1993, pág. 26
[3]
Ramiro Helmeyer condenado el 2-11-95 a cumplir 30 años como cooperador
de José Hernández Villegas en el asesinato de Mario Patty y como cómplice
en el caso de los carros bomba (1993); recibió el beneficio de
pre-libertad el 7 de enero. Del Nogal Fue condenado a 20 años y 11
meses como cómplice de Helmeyer en el asesinato de Mario Patty; recibió
el beneficio el 22 de diciembre. La Fiscalía requirió la revisión de
los beneficios de pre-libertad que fueron otorgados a Ramiro Helmeyer y
a Walter del Nogal, por el juez 15 de Ejecución, Alan Alvarado. La
petición fue tramitada por la fiscal 81, Nelsi Millán, quien solicitó
– sustentada en las investigaciones efectuadas por los fiscales Raúl
Salomón y Alejandro Corser, designados para revisar los beneficios
otorgados a ambos personajes; el Ministerio Público también pidió la
actuación del inspector de tribunales, René Molina, para que indague
la posible incursión en faltas disciplinarias del juez que otorgó la
medida–, además, determinar si fue correctamente efectuado el cómputo
que establece la ley para otorgar tal beneficio y en caso contrario
exige la revocatoria inmediata de la decisión al tribunal de ejecución.
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