Términos de la situación de seguridad en Venezuela
Rafael Rivero Muñoz
Comisario General
Caracas 030603
Los otros intereses en el
juego
Otros intereses entran en
el juego de oportunidades sobre todo el territorio venezolano. La asimetría
en las capacidades de los oponentes en un conflicto bélico internacional
moderno, declarado o no, han dado a luz nuevas estrategias, formas y armas
para hacer la guerra y doblegar la voluntad del enemigo del cual se trate,
entre ellas, el terrorismo. Tanto en sus expresiones más comunes como lo
son los ataques, suicidas o no, sobre sectores muy limitados de la población
sujeta al ataque; las más complejas y elaboradas como lo fuera el ataque
combinado al Trade Center, Pentágono y el fracasado intento sobre la Casa
Blanca del 11 de septiembre 2001 con un saldo de centenares de muertos;
como la máxima expresión del terrorismo que está escrita en la latente
amenaza de ataques con armas de destrucción masiva –biológicas, químicas
o nucleares–, lo que elevaría a centenares de miles el número directo
de víctima por cada acción que se ejecute y las víctimas indirectas se
contarán por millones.
Estas renovadas formas del
conflicto bélico poco o ningún margen de maniobra dejan a una sociedad
potencialmente ubicada en la mira y como blanco en una guerra no declarada
por enemigos sin uniforme y sin territorio permanente de asentamiento. El
Estado y los Estados sujetos a riesgo con la comentada evolución de esta
forma de hacer la guerra, no pueden asumir el error de ignorar los términos
de esta situación de brutal deterioro de las capacidades del Estado para
cumplir con las indispensables e irrenunciables obligaciones a todo lo
largo y ancho del territorio y de la sociedad venezolana. Si bien es
cierto que el problema de la seguridad interna del país es un problema de
estricta responsabilidad del Estado, quien aún disminuido en sus
capacidades y si aspira ser considerados en igualdad de condiciones por
sus pares en el concierto internacional, deberá imponer por cualquiera
sea el medio, primero, su soberanía interna, su monopolio de la
violencia, el orden, y a pesar e independiente del costo político
derivado; también es cierto que, de no ser así, diluida esa primera
expresión de soberanía, el problema escalará a situaciones de mayor
gravedad y más temprano que tarde, toda otra expresión de soberanía se
verá afectada; directa e indirectamente los países sujetos a la calidad
de riesgo comentada, se verán obligados a intervenir. De hecho, ya
intervienen en la región con el citado Plan Colombia.
Son en consecuencia, cada
gobierno en particular y sus intereses locales, regionales, continentales
y globales, los otros factores a considerar en la ecuación, y en cuanto a
la evolución derivada de la negociación entre el régimen venezolano y
los intereses de los grupos alzados en armas en la república de Colombia,
de aquellos otros incorporados de hecho, y la creación y operación de
grupos civiles armados para–estatales.
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